La operación Proyecto Libertad, impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para facilitar la salida de barcos atrapados en el estrecho de Ormuz, ha acabado convirtiéndose en un nuevo foco de incertidumbre para el sector marítimo internacional. La iniciativa, presentada por Washington como una garantía de seguridad para las embarcaciones comerciales, solo funcionó durante cuarenta y ocho horas y únicamente consiguió escoltar dos barcos fuera de la zona de conflicto.
La interrupción repentina de la operación ha dejado decenas de miles de marineros atrapados en cerca de 1.600 embarcaciones que continúan bloqueadas en una de las rutas marítimas más importantes del mundo. A pesar del alto el fuego anunciado recientemente entre Estados Unidos e Irán, los ataques y el lanzamiento de misiles en la región no se han detenido del todo, hecho que mantiene elevado el riesgo para la navegación comercial.
Un estrecho clave para el comercio mundial
El estrecho de Ormuz, un paso de solo 34 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, es clave para el comercio energético mundial. En periodos de normalidad, transitan cada día unos 120 barcos, muchos de los cuales transportan cerca del 20% del petróleo que se consume en el mundo. Ahora, sin embargo, las principales compañías marítimas evitan abandonar la zona por miedo a nuevos ataques o daños materiales millonarios.
El director ejecutivo del Puerto de Los Angeles, Gene Seroka, ha asegurado que el sector naviero no recuperará la confianza hasta que haya un acuerdo de paz sólido y verificable. Según ha explicado y recoge la CNN, ningún gran ejecutivo de la industria está dispuesto a asumir el riesgo de hacer circular mercancías o tripulaciones, ni siquiera bajo protección del ejército estadounidense.
Las empresas también afrontan un problema económico importante. Muchas aseguradoras incluyen cláusulas de guerra que excluyen la cobertura de barcos atrapados en zonas de conflicto activo. Esto implica que cualquier daño sobre una embarcación podría generar pérdidas multimillonarias sin garantías de compensación.
Más de 32 barcos habrían sido atacados
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha reconocido que Washington contactó con diversas compañías navieras para ofrecerles escolta militar dentro de Projecte Llibertat, pero la mayoría declinaron la propuesta. La compañía danesa Maersk ha confirmado que uno de sus barcos fue uno de los dos únicos escoltados por las fuerzas norteamericanas. La embarcación había quedado inmovilizada en el golfo Pérsico desde el inicio de las hostilidades en febrero.
Otras grandes operadoras, como la naviera alemana Hapag-Lloyd, también estudiaban usar la protección militar de Estados Unidos para evacuar sus barcos restantes, pero la suspensión de la operación ha obligado a replantear los planes. La empresa ha advertido que los riesgos continúan siendo elevados después de un nuevo ataque contra un barco de carga registrado en las últimas horas, que ha causado heridos.
Según datos de la Organización Marítima Internacional, desde el inicio de la guerra al menos treinta y dos barcos han sido atacados con misiles, con un balance de diez muertos y una docena de heridos. El organismo internacional continúa reclamando “la máxima precaución” y considera que las escoltas navales no pueden ser una solución estable a largo plazo.
Mientras tanto, Irán ha anunciado la creación de una nueva autoridad para regular el tráfico en el estrecho de Ormuz y controlar las condiciones de paso de los barcos, incluyendo posibles peajes. Estados Unidos, sin embargo, rechaza que Teherán tenga legitimidad para controlar esta ruta marítima estratégica.