El presidente de lEE.UU., Donald Trump, ha asegurado que impedir que Irán desarrolle armamento nuclear es "la única cosa que importa", en un momento en que la guerra en el Oriente Próximo empieza a tener consecuencias directas sobre la economía norteamericana y sobre el clima político en Estados Unidos. Las declaraciones del presidente llegan en plena escalada de la tensión con Teherán y con las elecciones legislativas de medio mandato cada vez más condicionadas por la inflación.
Antes de embarcar en un vuelo oficial hacia China, Trump defendió ante la prensa que la prioridad absoluta de su administración es evitar que Irán pueda obtener un arma nuclear. El presidente norteamericano evitó pronunciarse sobre el impacto económico del conflicto e insistió en que la seguridad internacional está por encima de cualquier otra consideración.
Aumento de los precios en EE.UU.
Las palabras de Trump coinciden con la publicación de nuevos datos económicos que muestran un aumento importante de los precios en Estados Unidos. La inflación se situó en el 3,8% durante el mes de abril, la cifra más elevada desde 2023, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes iniciados a finales de febrero.
El precio de la gasolina supera ya los 4,5 dólares por galón, según datos de la Asociación Americana del Automóvil, mientras que los alimentos, las facturas energéticas y los billetes de avión también han experimentado incrementos destacados. Las aerolíneas, por ejemplo, han subido las tarifas más de un 20% en los últimos meses.
A pesar de este contexto, Trump ha dejado claro que el impacto económico sobre la ciudadanía no está condicionando su posición respecto a Irán. En unas declaraciones que han generado controversia en Estados Unidos, el presidente afirmó que no piensa en la situación financiera de los norteamericanos a la hora de tomar decisiones sobre el conflicto. Sus palabras han provocado críticas tanto desde la oposición demócrata como desde algunos sectores moderados del Partido Republicano.
Paralelamente, el Senado norteamericano ha vuelto a rechazar una propuesta demócrata destinada a limitar la implicación militar de Estados Unidos en la guerra contra Irán. La resolución, impulsada por el senador Jeff Merkley, no prosperó después de una ajustada votación marcada por la división política en Washington.
En el ámbito económico, el Senado también ha confirmado a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal, el organismo encargado de la política monetaria de Estados Unidos. El nombramiento llega en un momento especialmente sensible, con los mercados pendientes de posibles subidas de tipos de interés para frenar la inflación.
La política interna de Donald Trump continúa
Mientras tanto, la política interna estadounidense continúa fuertemente polarizada. Diversas organizaciones ecologistas y de defensa de los derechos humanos han celebrado el posible cierre de "Alligator Alcatraz", un controvertido centro de detención para inmigrantes situado en los Everglades de Florida. Al mismo tiempo, figuras demócratas como Stacey Abrams han denunciado los intentos republicanos de redibujar distritos electorales para favorecer sus intereses políticos.
Con la economía presionada por la guerra y el debate sobre la política exterior marcando la agenda, Trump afronta ahora un escenario complejo en el que la seguridad internacional y el coste de la vida podrían acabar determinando el futuro político de Estados Unidos.