No son buenos tiempos para el periodismo en Estados Unidos. Bajo el poder de la administración Trump, la libertad de expresión vive una época muy dura, marcada por la presión política, el deterioro de la libertad de prensa, el desprestigio de la profesión en la era de las fake news, el aumento de la polarización, los recortes de los recursos de los medios de comunicación y más exposición a litigios o intimidaciones públicas. La historia de Hannah Natanson, ganadora del Pulitzer de Servicio Público 2026, se enmarca en este contexto y es una historia que vale la pena conocer. Porque investigar el poder puede traer reconocimiento, pero también sacrificios y sufrimiento. Hacía solo cuatro meses, el 14 de enero,  que los agentes del FBI, con una orden de registro, se presentaron a las seis de la mañana en su domicilio de Virginia, entraron y pusieron la casa patas arriba; le confiscaron el teléfono, el ordenador y los dispositivos que encontraron, entre ellos un reloj Garmin Forerunner que utilizaba para monitorear sus entrenamientos. Los agentes argumentaron que el reloj “presuntamente contenía información clasificada”. El registro formaba parte de una investigación sobre un contratista del gobierno que, según el Departamento de Justícia, había filtrado información clasificada. Era la primera vez que se registraba el domicilio de una periodista en relación con una investigación sobre una filtración de información de seguridad nacional. Casualmente, Hannah Natanson había estado todo el año publicando una serie de artículos sobre cómo la administración Trump estaba desmantelando y reestructurando el gobierno federal, con recortes masivos, despidos de miles de empleados públicos y efectos directos sobre servicios y agencias del gobierno. 

El premio más prestigioso del periodismo

Hannah supo este lunes que esta serie de artículos había sido escogida por la junta del Premio Pulitzer por el galardón de Servicio Público, el más prestigioso de las 15 categorías que son una referencia mundial y reconocen la excelencia profesional en ámbitos como el periodismo, la literatura y la música. Otorgados por la Universidad de Columbia desde 1917, los Pulitzer 2026 han premiado sobre todo coberturas críticas del poder en Estados Unidos, y el de Servicio Público ha sido para el The Washington Post por la serie liderada por Hannah Natanson. Uno de sus trabajos más destacados fue el reportaje El año que Trump rompió el gobierno federal, firmado conjuntamente con Meryl Kornfield y elaborado a partir de mensajes y entrevistas con más de 1.200 trabajadores federales. Los miembros del jurado del Premio Pulitzer elogiaron la redacción por “destapar el secretismo que rodeaba la caótica reforma de las agencias federales impulsada por la administración Trump” y por haber documentado “con gran detalle el impacto humano de los recortes y las consecuencias para el país”. Los artículos incluyeron un análisis de DOGE, la empresa dirigida por Elon Musk, y de su impacto sobre los trabajadores federales. 

Las lágrimas virales

Natanson fue recibida este lunes por sus compañeros de The Washington Post con aplausos y un ramo de flores, y ella no pudo reprimir las lágrimas, en silencio, de manera discreta. Seguramente muchas cosas pasaron por su mente en aquel momento. John Hudson, periodista de The Post que cubre temas de seguridad nacional, compartió el vídeo de los colegas de Natanson aplaudiéndola. "Bravo para @hannah_natanson, cuyo reportaje ganador del Premio Pulitzer superó una escandalosa y espeluznante redada del FBI en su casa, una amenaza para el periodismo en este país”, decía el post que superaba el millón de visitas. El diario recurrió el registro ordenado por el Departamento de Justicia en los tribunales al considerar que representa un abuso de poder que pone en peligro la capacidad de los periodistas de proteger sus fuentes. Las autoridades afirmaron que Natanson no era investigada, y no fue acusada de ningún delito. Su delito era tener más de 1.100 fuentes gubernamentales confidenciales. A estas alturas, todavía no le han devuelto el teléfono y los dispositivos confiscados en aquel registro.

En diciembre, Natanson había descrito su trabajo cubriendo la situación de los trabajadores federales como una tarea absorbente, y admitió que era “durísimo” ser la “experta en gobierno federal” del diario mientras gestionaba contactos con más de un millar de fuentes. Hannah se había convertido en la reportera de referencia para seguir despidos, recortes y cambios internos en la administración federal, en la época en la que Elon Musk dirigía el polémico Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). La presión emocional fue brutal y la carga de trabajo que implicó investigar en el corazón del gobierno federal la absorbió por completo. Un esfuerzo y una dedicación que le han valido un Pulitzer. Su caso resume muy bien por qué el Pulitzer sigue siendo un premio tan simbólico: reconoce la calidad del mejor periodismo, pero también el coraje necesario para ejercerlo. Natanson agradeció la ayuda de sus colegas. “Por cada pista, había un compañero dispuesto y capaz de ayudar”, afirmó, antes de agradecer directamente la labor de las fuentes: “Vosotros creéis que la verdad importa en una democracia. Confiasteis en que The Washington Post era el lugar adecuado para contarla. Y, a pesar de todo, yo sigo pensando exactamente lo mismo”. 

Una carrera de reconocimientos

Natanson solo tiene 29 años. Creció en Washington, trabajaba de noche en el periódico de su instituto y posteriormente ingresó en la Universidad de Harvard, donde llegó a ser redactora jefa del periódico estudiantil The Harvard Crimson. En diciembre de 2018 publicó un ensayo íntimo titulado The Way Things PersistLa forma en que persisten las cosas—, escrito como un ensayo íntimo en el marco de un escándalo en la universidad. Hablaba de su pasión por el fútbol, deporte que practicó durante su etapa en secundaria. Se refirió a los informes de carácter sexual que el equipo masculino de Harvard elaboraba sobre las jugadoras de cada promoción femenina. Natanson reflexionaba sobre el impacto que aquel escándalo había tenido en su cuerpo, en su manera de correr, de mirarse al espejo e, incluso, de existir dentro de un campo de juego.   El texto se cerraba con frases como “Continúo en la batalla” o “Las consecuencias perduran”, expresiones que ahora muchos medios interpretan como una muestra de resiliencia. En el 2019 se incorporó a The Washington Post, donde inicialmente cubría información educativa en Virginia. Antes de ahora, ya había tenido relación con los Pulitzer, tal como recuerda su perfil en The Post, que recoge todos los honores y premios que ha ganado en su corta carrera: Finalista del Premio Pulitzer 2020 a la mejor cobertura de última hora (como miembro de un equipo); primer premio nacional 2020 a la mejor cobertura periodística de la Asociación de Escritores de Educación; Premio Pulitzer 2022 de Servicio Público (también como parte de un equipo); Premio George Foster Peabody 2024 al mejor programa de radio o pódcast; finalista del Premio Poynter de Periodismo de la Primera Enmienda 2024; Premio Dateline 2024 de la Sociedad de Periodistas Profesionales al mejor periodismo de investigación; y Premio Toner 2026 a la mejor cobertura política nacional. Ahora, ha llegado el gran Pulitzer. El primero a título individual. Las lágrimas de Hannah Natanson lo dicen todo.

Los premios Pulitzer 2026

Periodismo

Servicio Público: The Washington Post, por una investigación sobre el desmantelamiento de agencias federales y su impacto humano.

Investigación: The New York Times, por una serie de reportajes sobre cómo Trump ha favorecido a su familia y a sus aliados.

Reportaje Nacional: Reuters, para documentar la expansión del poder ejecutivo de la Casa Blanca y sus acciones contra adversarios políticos.

Reportaje Internacional: Associated Press, por una investigación global sobre tecnologías de vigilancia masiva nacidas en Silicon Valley, perfeccionadas en China y extendidas por todo el mundo.

Última Hora: Minnesota Star Tribune, por la cobertura del tiroteo durante una misa escolar en Minnesota.

Periodismo Explicativo: San Francisco Chronicle, por una serie sobre cómo los algoritmos de las aseguradoras perjudicaron a víctimas de los incendios de California.

Libros y literatura

Ficción: Daniel Kraus, por Angel Down, una novela ambientada en la Primera Guerra Mundial y escrita en una sola frase.

Historia: Jill Lepore, por We the People: A History of the U.S. Constitution.

Memorias / Autobiografía: Yiyun Li, por Things in Nature Merely Grow, centrado en la pérdida de sus hijos.

Poesía: Juliana Spahr, por Ars Poeticas.

No-ficción general: Brian Goldstone, por There Is No Place for Us: Working and Homeless in America.

Teatro y música

Drama: Liberation, escrita por Bess Wohl, una obra bélica experimental, destacada por su estructura y puesta en escena poco convencionales.

Música: Gabriela Lena Frank, por Picaflor: A Future Myth, una obra sinfónica inspirada en la leyenda andina y en los incendios forestales de California.