Era un día clave para el futuro y la soberanía de Groenlandia. Por primera vez desde que Donald Trump expresó su deseo de obtener el control de la isla más grande del mundo, se celebraba una reunión entre todas las partes implicadas. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, han recibido este miércoles al ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y a su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, para dialogar sobre el futuro de este territorio ártico, rico en recursos y situado en una ubicación clave. El encuentro en la Casa Blanca ha durado poco más de una hora y, en una rueda de prensa posterior, Rasmussen ha asegurado que “las ideas que no respetan la integridad territorial de Groenlandia son totalmente inaceptables”. "No queremos que Estados Unidos nos compre", espetó Motzfeldt a su vez.

"Groenlandia es miembro de la OTAN desde 1949, está protegida por el Artículo 5", ha declarado el ministro de Exteriores danés. Rasmussen ha celebrado que el tono de la reunión en Washington ha sido "franco y constructivo", muy diferenciado de la crispación que ha caracterizado al debate público esta semana. Sin embargo, ha querido dejar bien claro que "la seguridad de Groenlandia puede ser garantizada internamente" y que es en este aspecto —sobre todo a largo plazo— que los caminos con la Casa Blanca "se separan".

Pese a la discordancia en la mayoría de los puntos tratados durante la reunión con Vance y Rubio, Rasmussen ha expresado el deseo de todas las partes implicadas por "seguir manteniendo conversaciones", por lo que ha anunciado la creación de un grupo de trabajo conjunto para debatir y tender puentes con respecto a la seguridad de Groenlandia. “Vamos a buscar la manera de hacer frente a las preocupaciones de seguridad de Estados Unidos sin atravesar las líneas rojas de Dinamarca”. El representante danés ha admitido que hay un punto de verdad en las preocupaciones de Trump respecto a Rusia y China, pero ha matizado que estas "son lejanas" y de ninguna manera deben pasar por una transacción económica en la que la isla ártica esté implicada. "Groenlandia no debe ser comprada, tenemos relaciones diplomáticas desde hace más de 100 años que pueden dar solución a las inquietudes de Trump", ha dicho.

Presión ininterrumpida

Mientras se celebraba la reunión entre estadounidenses, daneses y groenlandeses, la Casa Blanca ha puesto aún más leña al fuego mediante una publicación en la que instaba a los ciudadanos de la isla ártica a escoger entre dos caminos: Estados Unidos, por un lado, o China y Rusia, por el otro. Dos trineos con la bandera de Groenlandia y arrastrados por huskies tienen ante sí un cielo radiante en la parte izquierda, donde se encuentra la Casa Blanca, y una gran tormenta en la parte derecha, donde se encuentra el Kremlin representado. Sin embargo, Rasmussen ha asegurado que "no hay barcos chinos en Groenlandia".

Imagen compartida por la Casa Blanca durante la reunión
Imagen compartida por la Casa Blanca durante la reunión

La antesala de la reunión en Washington tampoco ha estado exenta de polémica. Trump ha reiterado que Estados Unidos necesita tomar control de Groenlandia por una cuestión de "seguridad nacional" este miércoles; mismo día en que el Ministerio de Defensa danés ha anunciado que aumentará la presencia militar y las maniobras de su ejército en la isla ártica. "La seguridad en el Ártico tiene un significado fundamental para el Reino de Dinamarca y nuestros aliados, por lo que es importante que fortalezcamos aún más nuestra capacidad de operar en la región", ha señalado el jefe del ministerio, Troels Lund Poulsen, en un comunicado. Entre los posibles ejercicios anunciados se menciona la protección de instalaciones esenciales para la sociedad, ayuda a las autoridades groenlandesas —incluida la policía—, recepción de tropas aliadas, despliegue de cazas y labores militares para la Marina.