Después de 40 horas de oscuridad, la empresa estatal cubana Unión Eléctrica (UNE), encargada del suministro eléctrico en Cuba, ha anunciado el restablecimiento completo del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Aun así, durante este domingo, los cortes parciales de energía afectarán al 55% del país durante el horario de mayor demanda, entre la tarde y la noche. La UNE ha informado del restablecimiento total del servicio eléctrico a través de un mensaje en las redes sociales, en el que ha explicado que el cuarto apagón en el país desde el inicio de este año 2026, ocurrido este viernes, se debió a "un fallo en la línea de 220 kilovatios que une las ciudades de Santa Clara y Sancti Spíritus", en el centro del país.
El estado caribeño arrastra desde hace años, tras la crisis económica provocada por la pandemia de covid-19, una profunda crisis energética, pero la situación se ha visto agravada por el bloqueo petrolero impuesto por el gobierno de Estados Unidos el mes de enero, lo que ha llevado los cortes eléctricos a los niveles máximos. La falta de electricidad altera todos los servicios básicos como el suministro de agua potable en los hogares, la climatización, así como los servicios estatales como la sanidad, joya de la corona del régimen cubano que sobrevive a duras penas a las sucesivas crisis energéticas, económicas y sociales.
El mismo gobierno cubano reconoce que la situación del SEN es "crítica", con cortes de electricidad que pueden durar más de 35 horas consecutivas en La Habana, la capital del estado caribeño, y hasta tres días seguidos en otras regiones del país. Para este domingo, la UNE prevé para el horario de demanda más elevada una capacidad de generación de 1.473 megavatios (MW) frente a la demanda máxima prevista de 3.200 MW. Esto deja el déficit entre oferta y demanda en 1.727 MW, por lo que se desconectarán de la red eléctrica hasta 1.757 MW para evitar los apagones desordenados.
Las causas
La crisis energética que atraviesa el estado caribeño presenta múltiples causas que se arrastran desde hace años. El suministro de combustible, la falta de inversión en el mantenimiento de la red eléctrica y de las centrales de producción y, ahora, el bloqueo de Estados Unidos al comercio de petróleo con la isla son los ingredientes que dan como resultado los constantes apagones. El déficit en la generación eléctrica es causado por dos partes. Por un lado, siete de las 16 unidades de generación termoeléctrica, de la cual depende buena parte de la antigua red eléctrica cubana (un 40%), se mantienen sin poder aportar energía por averías o trabajos de mantenimiento. La mayoría de las plantas termoeléctricas cubanas, que necesitan el petróleo como combustible para funcionar, y que hace meses que no llega a la isla por el bloqueo impuesto por Trump, son viejas y acumulan décadas de falta de mantenimiento.
Por otro lado, otro 40% de la generación eléctrica en Cuba depende de los motores de generación, una fuente de energía que requiere diésel y fueloil que se importan a Cuba desde el exterior. La presión creciente de Estados Unidos sobre la isla desde inicios de 2026 ha detenido todo este comercio y ha dejado sin combustible buena parte de este sector generador. El 20% restante del mix energético cubano se obtiene del gas y de fuentes renovables, y aquí el estado caribeño recibe el crucial apoyo de China para poder mantener esta parte de la generación eléctrica. La falta de combustible y de mantenimiento ha provocado que varios cálculos independientes hayan cifrado entre 8.000 y 10.000 millones de dólares la inversión necesaria para reflotar la red eléctrica en el país caribeño.
Estados Unidos mantendrá las sanciones y el bloqueo
Pero ante esta galopante crisis, que afecta el día a día de los cubanos, Estados Unidos reitera el mantenimiento de todas las sanciones sobre Cuba, y también el bloqueo sobre la importación de petróleo por parte del régimen cubano. Este sábado, el secretario de Estado del gobierno de Trump, Marco Rubio, uno de los más importantes defensores del recrudecimiento de la política estadounidense contra el régimen castrista, ha asegurado que Estados Unidos "continuará utilizando" todas las herramientas a su alcance para hacer frente a las amenazas de seguridad que plantea el régimen cubano, así como para impulsar reformas económicas y políticas. "Los líderes de Cuba simplemente deben optar por comprometerse con reformas reales, la paz y la prosperidad, antes de que sea demasiado tarde", subraya el jefe de la diplomacia estadounidense en un comunicado.
Las declaraciones de Rubio se produjeron en el marco del quinto aniversario de las protestas masivas del 11 de julio de 2021, en las que miles de cubanos salieron a la calle para protestar contra la escasez, la falta de libertades y la crisis energética que ya vivía entonces el país, no tan grave como la que se vive ahora, sin embargo. El secretario condenó que, cinco años después del estallido social, todavía haya centenares de cubanos detenidos "injustamente". Además, volvió a cargar contra los líderes del régimen de la isla, que acusó, sin presentar pruebas, de robar y ocultar en el extranjero los pocos recursos que le quedan en la isla. A pesar de ello, aseguró que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ofrecido a Cuba ayuda y asistencia para la reconstrucción, y también "la promesa de una nueva relación entre nuestros dos países", a condición de que el régimen acepte implementar reformas políticas y económicas que brinden al país una oportunidad de prosperar.
Washington lleva seis meses aplicando una política de máxima presión sobre Cuba, especialmente desde la detención del entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el mes de enero, después de bombardear Caracas y otros puntos del estado caribeño en una breve intervención militar. Después de haber "solucionado" el asunto venezolano, el mandatario estadounidense giró la vista hacia Cuba, donde también ha soltado la posibilidad de una intervención militar para derrocar el régimen castrista, que gobierna la isla desde el fin de la Revolución Cubana en el año 1959. El bloqueo petrolero que impone desde febrero de este año y las nuevas sanciones que ha aplicado Estados Unidos, que han ahuyentado a las empresas extranjeras, por ejemplo, en el sector hotelero del país, deben servir, según la administración Trump, para forzar al gobierno castrista a aplicar reformas, tanto económicas como políticas.
En los últimos meses, la presión estadounidense, sumada a la sombra de una posible intervención militar en la isla, ha provocado el anuncio por parte del gobierno que lidera Miguel Díaz-Canel, heredero político de los hermanos Castro, de varios paquetes de reformas con el objetivo de abrir la economía cubana a la inversión extranjera y para permitir la iniciativa económica privada en el país. Para EE. UU., sin embargo, no es suficiente con estos pasos, y piden también la reforma política del país para derrocar al Partido Comunista de Cuba del poder.
Si esto no cambia, por lo tanto, se seguirá manteniendo sobre Cuba el bloqueo petrolero y las sanciones y, por lo tanto, la falta de energía eléctrica que hace meses que afecta al día a día de los cubanos. El sistema sanitario del país, referente a nivel global y joya de la corona del régimen castrista, se encuentra prácticamente paralizado por la falta tanto de electricidad como de suministros médicos, la falta de material en condiciones y, también, de profesionales. La grave crisis que atraviesa el sistema sanitario ha obligado a aplazar cientos de intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas y, ante la desesperanza por la situación, miles de profesionales sanitarios han abandonado la profesión durante los últimos cinco años, y algunos también el país.
Clima de protesta
De hecho, en pocos años, cerca de dos millones de cubanos habrían abandonado la isla, la mayoría jóvenes de entre 18 y 45 años que se ven sin futuro en un país que hace años que se encuentra en crisis y que los últimos movimientos de la administración Trump no han hecho más que empeorar. Ante la carestía en aumento, los cubanos tomaron las calles hace ahora cinco años, y algunas voces de la disidencia cubana argumentan que el aire que se respira en la isla estos días, después de años de profundización de las carencias, es de protesta. "La profundización estructural de las carencias y de las desigualdades puede producir un evento similar al del 11J", sostiene el opositor cubano, Manuel Cuesta Morúa. Por su parte, Marthadela Tamayo asegura que desde el 11J no se ha visto ninguna manifestación similar, "en el sentido de que fue masiva", y reconoce que la isla puede volver a vivirlo, ya que "las condiciones actuales nos llevan a ello". De hecho, cada día se registran protestas, normalmente de decenas de personas que, de forma pacífica, y principalmente en La Habana, reclaman al Estado servicios básicos como la electricidad, agua y alimentos. El descontento social se expresa en caceroladas, bloqueos de calles y quemas de basura.
Cuesta Morúa indica, además, que las protestas que se viven en la isla actualmente consolidan cinco años después del 11J una "reconfiguración del tipo nuevo de relación entre la sociedad y el Estado cubanos: ruptura del contrato histórico entre pueblo y gobierno revolucionarios". Por su parte, la directora de Cubalex, Laritza Diversent, señala a EFE que "a partir de las protestas del 11J la población civil cubana no ha dejado de salir a la calle" (a protestar) y resalta, a la vez, un "cambio de perspectiva dentro de la ciudadanía", que "ha creado mecanismos para manifestarse". Pero el gobierno cubano ha endurecido su respuesta a estas protestas y "lleva a prisión e impone duras sanciones a algunos de los que protestan", asegura Cuesta Morúa. En este sentido, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha denunciado que en Cuba hay "una grave situación represiva" y ha contabilizado "al menos 1.949 acciones represivas" solo en el primer semestre del año. Por su parte, Human Rights Watch ha pedido al gobierno cubano que libere "inmediata e incondicionalmente" a todos los presos políticos y ponga fin a su "represión sistemática" de la disidencia.
¿Un 'Delcy a la cubana'?
Desde EE. UU., la recuperación de la "normalidad" en la isla solo se dará cuando el gobierno cubano inicie las reformas a escala política y económica en las que hace meses que insisten. Los pasos dados por el régimen castrista de apertura económica no han sido suficientes, ni tampoco los pasos que se hayan podido dar en las negociaciones entre los dos estados. Dentro de este punto, el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, se presenta a sí mismo como la persona ideal para liderar el cambio en Cuba, como también unas posibles negociaciones con Estados Unidos. "Dada la oportunidad, claro que [puedo negociar] con Trump", afirmaba el pasado lunes en una entrevista en USA Today.
Pero el mismo Rubio consideró ante la Cámara de Representantes de EE. UU. que no había ninguna figura en Cuba que pudiera liderar el cambio en el país, como sí que han encontrado en Venezuela en la figura de Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro y a quien Trump mantiene como presidenta de Venezuela. "Realmente no creo que este sistema sea capaz de reformarse, a menos que nuevas personas asuman el poder o prevalezca una nueva forma de pensar", dijo.
