Sin maquinaria ni combustible: los venezolanos excavan con las manos entre los escombros

Los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros en Venezuela casi una semana después de los dos terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron el centro de la costa del país. Las autoridades venezolanas han elevado a 1.943 el número de víctimas mortales, mientras que hay 10.571 personas heridas y 15.866 familias afectadas por una de las peores tragedias naturales de las últimas décadas en el país.

En cuanto a los ciudadanos españoles, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que el balance es ya de 26 muertos, mientras que 150 personas continúan desaparecidas. Además, hay 11 españoles localizados bajo los escombros de edificios derrumbados, hecho que mantiene abiertas las esperanzas de los equipos de salvamento y de sus familias.

Buscando familiares con las manos

La ciudad costera de La Guaira es una de las zonas más devastadas por el desastre. Entre edificios reducidos a montañas de hormigón y chatarra, muchos vecinos continúan buscando familiares con picos, palas e incluso con las manos, ante la falta de maquinaria pesada y de combustible. En algunos puntos, excavadoras destinadas a retirar escombros permanecen paradas porque no disponen de gasolina, una situación especialmente paradójica en un país con las reservas de petróleo más grandes del mundo.

La respuesta de las autoridades ha generado una fuerte polémica. Varias voces de la oposición y analistas políticos denuncian que la falta de recursos ha ralentizado las tareas de rescate y ha dificultado la atención a los damnificados. El gobierno venezolano, en cambio, defiende que el operativo se ha ido organizando progresivamente después del caos inicial y asegura que los voluntarios y los servicios de emergencia trabajan según las prioridades establecidas.

Muchos equipos de rescate también denuncian la falta de herramientas especializadas, como perforadoras, sensores o equipos para cortar estructuras metálicas, indispensables para localizar supervivientes con rapidez. Esta situación obliga a menudo a voluntarios y familiares a excavar manualmente, hecho que reduce las posibilidades de encontrar personas con vida.

Rescates milagrosos

A pesar del paso de los días, todavía se registran rescates milagrosos. Varios equipos internacionales aseguran que algunas personas han conseguido sobrevivir más allá de las primeras 72 horas bajo los escombros, un hecho que mantiene viva la esperanza de muchos familiares que se resisten a abandonar la búsqueda.

Es el caso de Deivis Ramos, que desde el primer momento busca a sus dos hijas pequeñas entre los restos del edificio de los abuelos maternos, destaca la CNN. "No puedo pensar en llorar, porque las lágrimas no moverán ni una sola piedra", explicaba mientras continuaba excavando junto a otros voluntarios. Como él, cientos de familias pasan los días delante de los edificios derrumbados esperando recuperar con vida a sus seres queridos o, al menos, poderles dar un entierro digno.

Mientras tanto, la comunidad internacional continúa enviando ayuda humanitaria y equipos especializados, mientras las autoridades advierten de que el número de víctimas podría continuar aumentando a medida que avancen las tareas para retirar los escombros.