La Marina francesa ha interceptado este jueves un petrolero sospechoso de pertenecer a la flota fantasma rusa que navegaba por las aguas del Mediterráneo. Así lo ha revelado el presidente Emmanuel Macron, que ha detallado que la embarcación contravenía las sanciones internacionales que prohíben exportar petróleo ruso. La operación ha tenido lugar “en alta mar” y ha contado con la participación de otros países aliados, “dentro del respeto de la Convención de la ONU sobre el derecho de mar”, ha añadido el mandatario en un mensaje publicado en la red social X.
"No dejaremos que nada quede impune. La Marina francesa ha abordado esta mañana un petrolero procedente de Rusia, sometido a sanciones internacionales y sospechoso de navegar bajo bandera falsa", ha informado el jefe de Estado francés. Macron ha precisado que "se ha abierto una investigación judicial y el barco ha sido desviado", sin aclarar exactamente dónde. La operación se suma a la campaña de la Guardia Costera de Estados Unidos, que en las últimas semanas ha interceptado hasta seis embarcaciones que forman parte de la red ilícita del Kremlin.
Una herramienta millonaria para el Kremlin
La flota fantasma rusa es una red de embarcaciones que permiten a Moscú operar al margen de las sanciones internacionales. Todos los petroleros operan protegidos por un entramado de empresas pantalla, en muchos casos en condiciones técnicas muy deficientes y sin controles mínimos de seguridad, generando ganancias millonarias para Moscú. A finales de 2022, la flota estaba formada por más de 600 barcos, de los cuales alrededor de 400 eran petroleros. En solo un año, esta cifra experimentó un crecimiento exponencial hasta situarse, según varias estimaciones, entre los 1.100 y los 1.400 barcos operativos, en diciembre de 2023. En 2025, se calcula que la flota triplicó su tamaño respecto al inicio de la invasión de Ucrania, ya que el uso como respuesta creativa para seguir transportando petróleo y otras mercancías clave.
En este sentido, Macron ha añadido que "las actividades de la flota fantasma contribuyen a la financiación de la guerra de agresión contra Ucrania". En sus 19 paquetes de sanciones contra Rusia, la Unión Europea ha puesto en varios la diana en la red petrolera de Rusia y ha endurecido el cerco a la flota. Bruselas prohibió la importación de petróleo crudo por vía marítima y productos petrolíferos refinados procedentes de Rusia. La pérdida de este mercado importante y lucrativo tiene un impacto estructural significativo para Moscú, cuyo presupuesto depende en gran medida de estos ingresos obtenidos del petróleo.
