El ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, ha acusado a China de intentar comprar la influencia de los países en desarrollo, con la estrategia de la "diplomacia de la vacuna", después de que los asiáticos emprendan una campaña para cubrir el 40% de la demanda global de vacunas contra la Covid.

Según el ministerio de Asuntos Exteriores chino, el país ya ha distribuido dosis de sus vacunas a 22 países, y ha prestado ayuda además de 53, cifra que esperan aumentar a medida que cierran acuerdos con más países africanos.

Vacunas con denominación china

Las vacunas chinas, desarrolladas por Sinopharm, Sinovac y CanSino están siendo distribuidas en África, el Sureste Asiático (Tailandia, Camboya, Laos, Indonesia, Filipinas, Malasia y Birmania) y Latinoamérica (México, Brasil, Perú, Argentina, Bolivia, Colombia y Uruguay), mientras que en Europa sólo han llegado a Serbia y Hungría.

Por otra parte, China también ha entregado 10 millones de dosis de sus vacunas al mecanismo Covax, que promueve la Organización Mundial de la Salud (OLMOS) para evitar que la pandemia se prolongue y más personas sigan muriendo por el coronavirus.

Delante de estos prospectos, la prensa oficial china no ha dudado al sacar pecho, celebrando que "las vacunas chinas se han convertido en una fuente de confianza para que muchos países luchen contra la pandemia. China está cumpliendo con su palabra de hacer de las vacunas un bien público común que se distribuya de manera justa y equitativa."

Críticas con denominación europea

De se de Europa, los altos cargos se lo miran con escepticismo. A pesar de encontrarse ellos mismos en medio de acusaciones y reproches por la distribución de las vacunas en Europa, varios líderes han encontrado tiempo para comentar la gestión del gigante asiático.

El francés Le Drian advirtió la semana pasada que "hacer fotos de vacunas en aeropuertos no significa tener una política de vacunación". De momento, Francia, sin vacuna propia, ha administrado cerca de 4 millones de dosis. El presidente alemán, donde ya se ha vacunado además del 6% de la población, anticipa "enormes consecuencias para nuestro futuro" a raíz de la estrategia de países como Rusia y China, a quien tildan de aprovechar el "momento geopolítico" de la crisis para establecer su influencia en los países en desarrollo, en una especie de chantaje sanitario.

Por su parte, el ministro de Exteriores chino Wang Yi ha negado rotundamente cualquier intención camuflada, alegando que "China nunca ha tenido metas geopolíticas en la venta de sus vacunas. Nunca ha hecho cálculos para sacar beneficio económico y no pone condiciones políticas". Además, los chinos han reprochado a los occidentales el acaparamiento de recursos para hacer frente a la pandemia y su falta de solidaridad.

Una cuestión de equidad

En medio de la controversia, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha recordado que sólo diez países han acaparado el 75% del total de dosis distribuidas en el mundo, evidenciando la falta de un plan de distribución equitativo. Además, ha mostrado una grave preocupación por la posibilidad de que el virus siga mutando si no se consigue inmunizar en toda la población mundial, cosa que prolongaría "significativamente" la pandemia.

 

Foto principal: el ministro de Exteriores chino Wang Yi / Efe

 

 

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