Tras su fallida ofensiva arancelaria, el terremoto Donald Trump sigue sacudiendo el mundo. Estados Unidos ha anunciado este miércoles investigaciones comerciales contra las economías de la Unión Europea, China, México, Japón, la India, Corea del Sur y una decena de países más para determinar si sus políticas industriales y su capacidad productiva en el sector manufacturero perjudican a la industria estadounidense. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ha anunciado que se evaluará si las prácticas de estos países son “discriminatorias” y obstaculizan el comercio de Estados Unidos. Si así lo determinan, Washington podría imponer medidas como aranceles u otras restricciones comerciales.

Según el Gobierno de Estados Unidos, en varios sectores industriales muchos países producen más de lo que pueden absorber sus propios mercados, lo que genera excedentes que se exportan a otros países. La administración Trump sostiene que esta exportación puede desplazar la manufactura nacional estadounidense e impedir nuevas inversiones. La Administración republicana sostiene que con estas pesquisas buscan fortalecer su propia industria, crear puestos de trabajo y reducir la dependencia de las importaciones, especialmente en sectores considerados estratégicos y cadenas de suministro críticas.

Estados Unidos ya no sacrificará su base industrial a otros países que podrían estar exportándonos sus problemas de exceso de capacidad y producción”, ha lanzado Jamieson Greer. El representante comercial estadounidense ha alertado de que su país ha perdido una capacidad de producción propia que se ha quedado “preocupantemente rezagado respecto a sus competidores extranjeros” en muchos sectores económicos. Greer sostiene que la industria nacional se habría "puesto en marcha" si no fuera por la importación extranjera.

Además de la Unión Europea y China, las investigaciones incluyen a Japón, la India, Corea del Sur, México, Noruega, Suiza, Vietnam, Taiwán, Indonesia, Malasia, Tailandia, Bangladés, Singapur y Camboya. El proceso contempla consultas con los gobiernos involucrados, la recepción de comentarios públicos a partir del 17 de marzo y una audiencia prevista para el 5 de mayo antes de que se determinen posibles medidas comerciales, como aranceles u otras restricciones comerciales. Las pesquisas se realizan en el marco de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que permite al representante comercial Greer responder a prácticas extranjeras consideradas injustas.

Esta nueva maniobra de Trump se produce después de que el Tribunal Supremo del país, de mayoría conservadora, anulara los aranceles impulsados por el republicano a numerosas economías extranjeras, al considerar que la Casa Blanca se había extralimitado. Un varapalo judicial ante el que el mandatario norteamericano implementó a finales de febrero un nuevo arancel global del 10 %, amparado en la ley de Comercio de 1974 y de carácter temporal por 150 días. La administración Trump ya ha expresado su intención de que los aranceles vuelvan a implementarse y avanzó que buscarían alternativas para conseguirlo.

China replica que las guerras arancelarias no benefician a nadie y rechaza el argumento "falso" de Trump

La acción estadounidense ya ha tenido respuesta por parte de China. El portavoz del Gobierno del gigante asiático Guo Jiakun ha expresado su rechazo "a todo tipo de medidas arancelarias unilaterales". Guo Jiakun ha aseverado que las guerras arancelarias y comerciales no benefician a ninguna de las partes y que ambos países deberían resolver las cuestiones pertinentes mediante consultas "basadas en la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo". Asimismo, la portavoz china ha replicado que el supuesto “exceso de capacidad” industrial chino es un argumento falso y que China se opone a que se utilice como pretexto para realizar maniobras políticas.

También se ha pronunciado el Gobierno de Corea del Sur, que ha expresado que protegerá sus intereses comerciales. El ministro surcoreano de Comercio, Yeo Han-koo, ha valorado que la medida "parece tener como objetivo restablecer las medidas comerciales" impuestas por Washington y tumbadas por el Supremo de Estados Unidos.