El secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado este miércoles que el ejército estadounidense ha matado al dirigente iraní que, según Washington, dirigió el año 2014 la unidad responsable de una supuesta trama para asesinar al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
En una rueda de prensa, Hegseth ha asegurado que la operación militar no tenía inicialmente este objetivo concreto, pero que su identificación como responsable del plan contra Trump acabó convirtiéndolo en una prioridad para las fuerzas norteamericanas. “El líder de la unidad que intentó asesinar al presidente Trump ha sido perseguido y asesinado. Irán intentó matar al presidente Trump y el presidente Trump ha respondido”, ha afirmado el secretario de Guerra.
Según Hegseth, la eliminación de este dirigente iraní forma parte de una estrategia más amplia para neutralizar actores que Washington considera responsables de amenazas directas contra líderes estadounidenses. “Aunque este no era, ni mucho menos, el objetivo de la operación”, ha dicho, “yo me he asegurado de que los responsables de aquel intento de asesinato acabaran formando parte de la lista de objetivos”.
El origen de la supuesta trama
El caso se remonta a 2024, cuando fiscales federales de la administración del presidente Joe Biden acusaron al ciudadano iraní de 51 años Farhad Shakeri y a dos hombres residentes en Nueva York de dirigir una operación de asesinato por encargo en nombre del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), según informó entonces el diario The Guardian.
Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el plan tenía como objetivo vengar la muerte del general iraní Qasem Soleimani, que murió en 2020 en un ataque con dron ordenado por la administración de Trump en el aeropuerto de Bagdad. Aquella operación provocó una fuerte escalada de tensión entre Washington y Teherán y alimentó las advertencias de posibles represalias iraníes.
Los fiscales sostenían que Shakeri había recibido instrucciones directas de un oficial del IRGC para asesinar a Trump durante la campaña presidencial estadounidense. Según la investigación, la operación implicaba una red de intermediarios y supuestos sicarios que debían preparar el ataque dentro del territorio de los Estados Unidos.
Negación de Teherán
Las autoridades iraníes, sin embargo, siempre han rechazado estas acusaciones. Teherán ha negado reiteradamente cualquier implicación en planes para atacar a Trump u otros altos cargos estadounidenses, y ha calificado las acusaciones como parte de una campaña política y mediática contra la República Islámica.
