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El príncipe Enrique de Inglaterra no tiene una buena semana. Abandonó la casa real británica en 2020, enfrentado con buena parte de su familia y, hoy, no se habla con su hermano Guillermo, que en el futuro heredará el trono de su padre. Instalado desde entonces en California con su mujer, Meghan Markle, duquesa de Sussex, y sus dos hijos, regresó al Reino Unido este lunes y permanecerá hasta el fin de semana. El motivo del viaje del príncipe han sido los Juegos Invictus, una iniciativa personal anual que este año se celebra en Birmingham, la segunda ciudad del país. Con todo, la polémica siempre está servida y esta visita ha sido ensombrecida por tres motivos. Inicialmente, había la duda de si sus hijos, Archie y Lillibet lo acompañarían. Casi no conocen a su abuelo, el rey Carlos, ni a sus tíos o primos. El gobierno del Reino Unido le denegó la protección policial externa y el príncipe consideró que no sería lo suficientemente seguro. 

En el marco de esta visita, su padre, Carlos III, le había ofrecido inicialmente que el príncipe pudiera dormir en Buckingham Palace, donde el rey ha dejado claro que, ni él ni la reina Camila vivirán nunca. Enrique no aclaró hasta el último minuto dónde pernoctaría durante su estancia en el Reino Unido y, a último momento, acabó aceptando la propuesta del monarca, con quien mantiene una relación muy complicada. Por ejemplo, Markle y sus hijos, nietos del rey, no hicieron acto de presencia en su coronación. Ya era tarde, sin embargo. Según fuentes de Buckingham a los medios británicos, el príncipe no confirmó la estancia dentro del plazo establecido y ya no estuvo a tiempo de poder prepararlo todo para su visita. No ha podido regresar a Palacio. Él, en cambio, alega que tenía que cerrar las medidas de seguridad privadas para su visita. Sea como sea, ha tenido que buscar un alojamiento alternativo. 

La justicia apoya la libertad de prensa 

La tercera sombra sobre Enrique de Inglaterra en su regreso ha sido la decisión de la justicia británica, que ha fallado contra el príncipe, Elton John y otros demandantes en el juicio contra la empresa editora de los tabloides Daily Mail y Mail on Sunday. Acusaban a los dos diarios de haber obtenido información privada por medios ilícitos y de haberla publicado. El juez del Supremo ha aceptado los argumentos presentados por la editorial, que negó estos "métodos ilegales". En el caso del duque, se examinaron hasta 14 artículos publicados por estos medios, que incluían conversaciones con su hermano Guillermo. Con él hablaba de su madre Diana, que falleció a finales del verano de 1997, o sobre su pareja de entonces, Chelsy Davy. Según Enrique, estas filtraciones le llevaron a vivir en una paranoia. Ahora, la decisión del Supremo supone un fuerte golpe para el príncipe, al considerar que las informaciones se escribieron de acuerdo con fuentes legítimas. Desde la editorial lo viven como una "victoria rotunda para el Daily Mail, los periodistas y la libertad de prensa".