Los parlamentarios Demócratas iniciarán esta semana el proceso para promover el impeachment (impugnación) del presidente Donald Trump, según ha anunciado este martes Nancy Pelosi (foto), jefe del Grupo Demócrata en la Cámara de Representantes (cámara baja) de los Estados Unidos. El proceso puede acabar con la condena y destitución de Trump —o con su absolución.

Los Demócratas entretenían esta decisión desde hace meses, especialmente a raíz del "informe Mueller" del pasado julio —que prueba y describe las interferencias de Rusia en favor de Trump en las elecciones presidenciales de 2016— y de la repetida resistencia del presidente y de altos cargos de la Casa Blanca a entregar documentos y a testificar sobre las irregularidades que investigan seis comisiones de la Cámara.

La gota que ha colmado el vaso es la denuncia de uno de los funcionarios de inteligencia que supervisan las comunicaciones presidenciales. De esa denuncia se deduce que Trump presionó al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, amenazándolo con retener 400 millones de dólares en ayudas ya aprobadas si no abría una investigación por corrupción contra Joe Biden, exvicepresidente de Obama y uno de los favoritos para ser el rival demócrata de Trump en las elecciones de 2020. También que Trump insinuó a Zelenski que la justicia ucraniana debía comprometer a Hunter, un hijo de Biden que es ejecutivo de una suministradora de gas en Ucrania.

Formalmente, se acusa Trump de utilizar la presidencia para forzar a un poder extranjero en beneficio propio.

"Caza de brujas"

Trump reconoció el lunes que había llamado a Zelenski y que hablaron de las ayudas y la corrupción en Ucrania. Ahora bien, ha añadido: "Cuando entregue la transcripción de la conversación os daréis cuenta de que fue perfecta". El presidente ha calificado de "caza de brujas" y "acoso presidencial" la decisión de los Demócratas.

Los representantes demócratas no se lo creen. "Los actos del presidente violan gravemente la Constitución. [Trump] tiene que hacerse responsable. Nadie está por encima de la ley", ha dicho Pelosi, que hasta ahora había conseguido contener la creciente marea de diputados y senadores demócratas en favor de impugnar a Trump por mala conducta flagrante.

Pelosi cambió de actitud este martes por la tarde, tras reunirse con los presidentes de las comisiones del Congreso que investigan irregularidades que pueden sustanciarse en acusaciones para impugnar a Trump.

"Los actos de la presidencia de Trump se han revelado como hechos deshonrosos, de traición del presidente a su juramento, traición a nuestra seguridad nacional y traición a la integridad de nuestras elecciones," ha dicho Pelosi. La Constitución de los EE.UU. establece como motivo de impugnación del presidente "la traición, el soborno u otros graves delitos y faltas".

Un país polarizado

Pelosi ha insistido que la negativa de la administración Trump a compartir detalles sobre el asunto de Ucrania con el Congreso no les deja otra salida que iniciar el proceso de impugnación. The New York Times explica hoy que los preliminares del impeachment alterarán seriamente la presidencia de Trump y generarán más divisiones en un país ya muy polarizado a sólo un año de las elecciones presidenciales.

Ahora arrancará la investigación formal que concretará los cargos contra Trump que se presentarán a la Cámara de Representantes para que los apruebe o rechace. Si se aprueba alguno, el caso se trasladará al Senado, que se encargará del juicio y la sentencia. Es necesario que dos tercios de los senadores presentes (son cien en total) voten la impugnación para destituir al presidente.

La decisión de iniciar la investigación no indica necesariamente que la Cámara votará formular acusaciones contra Trump por "traición, soborno o graves delitos y faltas". Menos todavía se espera que lo haga el Senado, controlado por los republicanos. "Pero Pelosi y los líderes demócratas no habrían iniciado el proceso si no están dispuestos a llegar hasta el final", explica el Times.

Sólo dos presidentes han sido impugnados en la historia de los EE.UU., Bill Clinton (1998-1999) y Andrew Johnson (1868). Ambos fueron absueltos. Richard Nixon interrumpió el proceso al dimitir en 1974 cuando ya se había aprobado su impeachment.

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