Cuba lleva semanas viviendo prácticamente sin suministro de combustible procedente del exterior. El presidente Miguel Díaz-Canel ha confirmado este jueves que la isla no recibe petróleo desde el pasado diciembre a consecuencia de las presiones ejercidas por los Estados Unidos sobre los países y empresas que tradicionalmente proveían al régimen de La Habana. En una comparecencia televisada poco habitual ante medios oficiales y algunos periodistas extranjeros, el mandatario ha denunciado la situación y ha señalado directamente a Washington. “Es condenable que una potencia (…) asuma una política tan agresiva y tan criminal” hacia un país pequeño, ha afirmado. Díaz-Canel ha advertido que el bloqueo energético tendrá repercusiones graves en la vida cotidiana de los cubanos y que el gobierno ya prepara medidas de emergencia que “pedirán esfuerzos” a toda la población. “Es asfixiarnos completamente”, ha remarcado, antes de preguntarse: “Si no resistimos, ¿qué haremos? ¿Nos rendiremos?”.
Díaz-Canel ha advertido de que este “bloqueo energético” de los Estados Unidos puede “afectar la producción y transporte de alimentos, el transporte público, el funcionamiento de los hospitales, las instituciones de todo tipo, las escuelas, la producción de la economía y el turismo”. Ante este escenario, el presidente ha explicado que el ejecutivo ya ha activado medidas de emergencia inspiradas en las “indicaciones” de Fidel Castro durante el llamado período especial, a raíz de la caída del bloque soviético. En este marco, Díaz-Canel ha recuperado la expresión de la “opción cero”, el plan de supervivencia planteado en los años noventa para afrontar un escenario de “cero petróleo”, que preveía un racionamiento extremo y fórmulas de autosuficiencia como priorizar la producción de alimentos, recurrir a la tracción animal, cocinar con carbón vegetal y reducir al mínimo el transporte motorizado, entre otras medidas.
30.000 barriles menos
La ofensiva militar de los Estados Unidos en Caracas del 3 de enero, que acabó con la captura del presidente Nicolás Maduro, ha tenido un efecto inmediato en La Habana. Más allá del golpe político a un aliado clave en la región, Cuba ha visto cómo se truncaba un flujo energético que era esencial para el funcionamiento de la isla. Varios expertos calculan que, de los 110.000 barriles diarios que Cuba necesita para cubrir sus necesidades energéticas, Venezuela le habría aportado aproximadamente 30.000 a lo largo del 2025, una dependencia que ahora queda en el aire. Y Washington ha subido aún más la presión, ya que el 29 de enero, Donald Trump firmó una orden presidencial que amenazaba con aranceles a todos los países que suministren petróleo a Cuba.
En este contexto, Trump aseguró el lunes que la Casa Blanca mantiene conversaciones con el gobierno de La Habana para cerrar un acuerdo que ponga fin al embargo de petróleo y facilite que los cubanos residentes en Estados Unidos puedan volver a visitar su país. “Muchos [cubanos] querrían al menos visitar a sus familiares, y creo que estamos cerca de conseguirlo. El caso es que estamos negociando con los líderes cubanos en este momento”, dijo el presidente estadounidense ante la prensa en el Despacho Oval. En paralelo, el mandatario insistió en describir la situación económica de Cuba como límite y la atribuyó a la falta de recursos externos. “Es una nación fallida, no reciben dinero de Venezuela ni de ningún otro lugar”, dijo Trump.