Un mes después de la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Venezuela aún vive entre la incertidumbre y la esperanza de un posible cambio político. Algunos ciudadanos confían en que la salida del líder de larga duración abra la puerta a la reconstrucción de instituciones y la garantía de derechos; otros, en cambio, dudan que la nueva fase anunciada como “transición” pueda convertirse en democracia efectiva.

Caracas refleja esta mezcla de emociones. La economía da señales contradictorias: el precio de la carne y el pollo han bajado, los precios inmobiliarios han subido un 22% y las aerolíneas comienzan a volver al país, incluida American Airlines. Sin embargo, las restricciones de visados y las deportaciones continúan siendo una preocupación importante.

Los cambios de Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez, que ocupa la presidencia interina después de que el Tribunal Supremo declarara la "ausencia forzada" de Maduro, ha hecho más de 28 cambios significativos dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas y ha comenzado a modificar el gabinete. La diplomacia también se ha activado: la embajada de los Estados Unidos en Caracas ha reanudado actividades con Laura Dogu como encargada de asuntos, mientras Venezuela ha designado a Félix Plasencia como representante en Washington. Los objetivos son claros: estabilización, recuperación económica y reconciliación política.

Pero los expertos alertan de que la transición todavía es incipiente. Benigno Alarcón, analista político en la CNN, sostiene que no hay un gobierno efectivo, no se han cambiado las reglas institucionales y el control de las fuerzas de seguridad permanece centralizado. Según él, Rodríguez y sus aliados pretenden alargar los plazos constitucionales para mantener el poder, aplazando elecciones hasta que los resultados les sean favorables

La población, a la espera

La población observa con esperanza y cautela. Algunas figuras de la oposición han vuelto a aparecer públicamente después de meses de exilio, mientras ciudadanos como Carlos Núñez, también en la CNN, valoran positivamente la libertad de presos políticos como primer paso. Otros, como Jessica Díaz, expresan desconfianza e incluso desean el regreso de Maduro.

El ambiente general es de vigilancia y prudencia. A pesar de los cambios económicos y las primeras acciones del gobierno interino, la reanudación de actividades y la libertad de presos no garantizan una transformación inmediata. La presión internacional, especialmente de los Estados Unidos, es relevante, pero la legitimidad final solo vendrá de la ciudadanía a través del voto y la demanda de democracia.

Venezuela camina así entre esperanza y cautela, con una sociedad que observa atentamente cada movimiento, consciente de que la transición será compleja y de que solo el tiempo determinará si los cambios se consolidarán