Cargando...

El potente terremoto de magnitud 7,4 que este lunes ha sacudido Colombia también se ha sentido con fuerza en Bogotá, situada a unos 500 kilómetros del epicentro, localizado en San José del Palmar, en el departamento del Chocó. En la capital colombiana, el movimiento ha obligado a evacuar edificios y ha hecho salir a mucha gente a la calle. Entre quienes lo han vivido está el catalán Pol Asbert, a quien el seísmo ha sorprendido en casa mientras se preparaba para ir a trabajar. "Estaba preparándome para salir de casa, para ir a trabajar. Me estaba poniendo los zapatos allí sentado en la cama", explica.

En un primer momento, ni siquiera había identificado lo que estaba pasando como un terremoto. "He empezado a sentir que me estaba moviendo yo hacia delante y hacia atrás. Al principio pensaba que me estaba mareando o algo". Ha sido cuando ha visto que también se movía el armario cuando ha entendido que no era una sensación suya. "Entonces he visto que se movía también el armario que tengo en la pared y todo. Y entonces han empezado a salir alarmas por la calle. Y entonces ya he entendido que era un terremoto".

"He pensado: ¿Y ahora qué hago?"

A medida que la sacudida ganaba intensidad, ha llegado la incertidumbre sobre cómo actuar. "Ha sido cuando ya me he levantado y he pensado, ¿y ahora qué hago?", recuerda. A pesar de conocer las recomendaciones habituales ante un terremoto, asegura que vivir una situación así es muy diferente: "En el momento de la realidad estás así. No sé muy bien dónde ponerme, no sé qué marco de puerta me aguantará". Después de dudar sobre si salir de casa o quedarse, finalmente se ha protegido bajo el marco de la puerta de la habitación con una amiga que también estaba en el piso. "Ha sido un poco unos momentos de incertidumbre porque no sabes qué hacer. Y porque realmente ha sido la primera vez que he sentido un terremoto tan fuerte".

Una de las imágenes que más recuerda es la sensación de moverse por casa mientras el suelo continuaba temblando. "Temblaba todo el suelo e ibas como caminando de lado a lado". Según explica, la sacudida ha sido especialmente larga: "Quizás ha durado como dos minutos. La gente de aquí dice que ha sido de los más largos que han notado nunca". El movimiento se ha ido reduciendo progresivamente hasta que finalmente el suelo ha dejado de moverse.

Calles llenas y una población acostumbrada a los seísmos

Una vez terminada la sacudida, ha salido de casa para ir a trabajar y se ha encontrado una ciudad volcada en la calle. "Toda la gente saliendo, toda la gente fuera de los edificios. Todo el mundo por la calle, los coches parados". El teléfono móvil también le había alertado del terremoto y las alarmas de los edificios sonaban por las calles, pero una de las cosas que más le ha llamado la atención ha sido la tranquilidad de la población. "La verdad es que está todo el mundo muy tranquilo. Saliendo de edificios, oficinas muy grandes, todo el mundo fuera. Se nota que no es la primera vez que les pasa".

Pol Asbert considera que esta reacción también muestra hasta qué punto Bogotá está preparada para afrontar episodios sísmicos. "Se nota que están preparados, pero igualmente da cosa", explica. Pone como ejemplo los sistemas de evacuación y las exigencias de construcción que ha podido conocer durante su estancia en la ciudad: "Están renovando un edificio en el centro de Bogotá, un edificio antiguo. Y para remodelarlo tienes que cumplir una normativa sísmica". Una preparación que, según relata, también se nota entre los propios ciudadanos: "Tienen todos los sistemas de evacuación, saben qué hacer más o menos". Y lo resume con una constatación: "No es la primera vez ni será la última".