La idea de una disuasión nuclear propia para Europa ha entrado de lleno en el debate de seguridad continental después de que el canciller alemán, Friedrich Merz, haya confirmado contactos con el presidente francés, Emmanuel Macron, para explorar una fuerza conjunta. Lo ha hecho al inaugurar la Conferencia de Seguridad de Múnich de este año, donde ha advertido que “el orden mundial actual ya no existe” y ha dibujado un escenario internacional marcado por la confrontación entre los aliados europeos y las “fuerzas destructoras” globales. En este marco, Merz ha situado la necesidad de que el continente refuerce su autonomía estratégica ante la dependencia con los Estados Unidos, en un momento en que la Casa Blanca, liderada por Donald Trump, es cada vez menos fiable.
“He mantenido con el presidente francés las primeras conversaciones sobre la disuasión nuclear europea”, ha dicho Merz en su discurso de apertura en Múnich. El canciller ha matizado que no sería “en detrimento de la OTAN”, sino pensado para fortalecer el flanco europeo de la Alianza y ganar capacidad propia de decisión. Merz ha insistido en que Berlín se mantendrá en los marcos legales vigentes “dentro de nuestra participación nuclear en la OTAN”, pero ha advertido que no permitirá que en Europa “surjan zonas con niveles de seguridad diferentes”.
German Chancellor Merz:
— Clash Report (@clashreport) 13 de febrero de 2026
I have started first talks with French President Macron about European nuclear deterrence.
This will be fully embedded in our nuclear sharing within NATO, and we will not have zones of different security levels in Europe. pic.twitter.com/YgncsMLbvV
Berlín quiere dejar de jugar un papel secundario y situarse al frente del rearme europeo, y lo está haciendo con decisiones que hasta hace poco eran impensables en Alemania. El gobierno ha impulsado el levantamiento del freno constitucional a la deuda para abrir la puerta a una subida sostenida del presupuesto de Defensa, con el objetivo de llegar al 3,5% del PIB en gasto militar en 2029. Se trata de una apuesta estructural, muy por delante del calendario de Francia o el Reino Unido. “Queremos convertir la Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte de Europa”, ha afirmado Merz, reivindicando el “poder militar” que dice que el país está construyendo.
Límites legales
A pesar de este impulso, Merz marcó una línea roja el pasado mes de enero respecto al armamento nuclear. El canciller recordó que Alemania no puede desarrollar su propio arsenal dado el marco legal que la constriñe: por un lado, el Tratado Dos más Cuatro de 1990, firmado en el contexto de la reunificación, y, por otro, el Tratado de No Proliferación Nuclear. Aun así, y en consonancia con las declaraciones de este viernes, el mandatario ya dejó entrever que el debate no quedaba cerrado ni mucho menos, y admitió que era plenamente consciente del peso estratégico que tienen las capacidades nucleares en la arquitectura de seguridad europea.
Together for a strong Europe. pic.twitter.com/fSLu37pQgd
— Bundeskanzler Friedrich Merz (@bundeskanzler) February 13, 2026
Volviendo a Múnich, Merz también ha recordado que "en el artículo 42 del Tratado de la Unión Europea nos obligamos, en caso de un ataque armado en Europa, a darnos apoyo". A partir de aquí, ha planteado que el salto en defensa no puede ser solo gastar más, sino gastar mejor, y ha reclamado “estandarizar, escalar y simplificar” en un continente donde la industria militar continúa poco cohesionada. Esta fragmentación, ha advertido, es un lastre comparativo ante los Estados Unidos. Tanto es así que, según datos que recoge Statista, Europa acumula hasta 178 modelos diferentes de sistemas de defensa, seis veces más que los aproximadamente 30 que produce la industria norteamericana.