Agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) han vuelto a matar a un civil en Minneapolis, en un nuevo incidente que amenaza con escalar aún más la tensión en Minnesota por las redadas migratorias ordenadas por Donald Trump. Según ha confirmado el gobernador del estado, Tim Walz, "el horrible tiroteo" se ha producido este sábado contra otra persona en la ciudad. "Acabo de hablar con la Casa Blanca después de otro tiroteo efectuado por agentes federales. Minnesota está harta. Esto es repugnante", ha espetado antes de exigir a Washington que retire "los miles de agentes violentos y sin formación de Minnesota". El ayuntamiento de la localidad norteamericana también ha confirmado la implicación de unidades del ICE en los trágicos hechos, los cuales han tenido lugar en la zona de la calle 26 Oeste con la avenida Nicollet. En este sentido, el consistorio ha pedido a la población que mantenga la calma y evite acercarse al área afectada mientras se intentan aclarar los hechos.

La víctima es un hombre de 51 años que ha terminado muriendo en el hospital tras recibir disparos a bocajarro. La respuesta desde Washington no se hizo esperar: el Departamento de Seguridad Nacional aseguró que el individuo se había acercado a los agentes del ICE con una pistola semiautomática durante una operación contra un "inmigrante ilegal". Según la Casa Blanca, las autoridades han intentado desarmarle, pero el hombre "se resistió violentamente". El nuevo tiroteo se ha producido en medio de un clima de crispación en Minneapolis, con protestas diarias desde el asesinato de Renee Good, de 37 años, fallecida el pasado 7 de enero cuando un agente del ICE disparó contra su vehículo. El incidente de este sábado ha ocurrido a poco más de un kilómetro del punto donde Good fue asesinada.


El tiroteo llega al día siguiente de una gran protesta

Las protestas de este viernes en Minneapolis se han enmarcado en la campaña ICE Out for Good, que agrupa a más de un centenar de colectivos, desde sindicatos hasta organizaciones por los derechos civiles, y que denuncia las “violaciones constitucionales” cometidas en las últimas operaciones del cuerpo migratorio. Miles de personas secundaron una jornada de huelga laboral, escolar y de consumo para mostrar el rechazo a la actuación del gobierno federal en Minnesota y exigir la retirada inmediata del ICE del estado. El tiroteo de este sábado ha reforzado aún más estas demandas: los convocantes reclaman que se procese penalmente a los agentes implicados, que se retire la financiación del ICE en los próximos presupuestos federales, que se abra una investigación por vulneraciones de derechos humanos e instan a las empresas a romper cualquier relación económica con el cuerpo.

La Casa Blanca lanzó el pasado diciembre en Minnesota la operación migratoria Metro Surge, que Trump defiende con el argumento de un supuesto aumento de la criminalidad. “¿Realmente quieren los habitantes de Minnesota vivir en una comunidad donde hay miles de asesinos ya condenados, traficantes de drogas y adictos, violadores, prisioneros violentos liberados y fugados?”, afirmó el presidente para justificar el despliegue masivo de agentes federales. Pero el nuevo tiroteo mortal de este sábado vuelve a situar la campaña bajo sospecha y alimenta las críticas de los movimientos sociales y autoridades estatales.