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Clara Fogons ha publicado una receta de mejillones en la que el cava es uno de los ingredientes principales. Una propuesta que nos invita a disfrutar de este producto del mar y que también nos plantea una pregunta interesante: ¿qué vino elegiríamos para acompañar este plato y convertirlo en una experiencia gastronómica aún más completa? Los mejillones destacan por su sabor intenso, salino y marino. Son versátiles, fáciles de preparar y admiten numerosas combinaciones en la cocina. En esta receta, el cava forma parte de la elaboración y aporta matices que complementan el carácter del molusco. Por eso, hemos querido proponer un maridaje por afinidad: si la receta lleva cava, elegimos uno muy especial

 

En esta ocasión, os hablamos de Gran Claustre, de Celler Perelada, elaborado con chardonnay y pinot noir y con una crianza superior a los 30 meses. Esta larga crianza contribuye a desarrollar sus matices aromáticos y a aportarle complejidad, características que amplían su versatilidad gastronómica. Gran Claustre nació a raíz de un episodio singular en la historia de la bodega. En 1959, con motivo de la visita del presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, a España, Perelada recibió el encargo de seleccionar un cava para el banquete de recepción. La elección fue una pequeña reserva propia que tuvo una gran acogida. De aquel éxito surgió Gran Claustre, que con los años se ha consolidado como una de las elaboraciones emblemáticas de la bodega y ha alcanzado proyección internacional.

La combinación de los mejillones con Gran Claustre parte de una idea sencilla: buscar el equilibrio entre el carácter marino del plato y la frescura del espumoso

Gran Claustre de Perelada. / Foto: Celler Perelada

Con más de un siglo de trayectoria, Celler Perelada es uno de los nombres destacados de la viticultura del Empordà. En mayo de 2022 dio un paso adelante con la inauguración de una nueva bodega en Peralada, un proyecto que requirió una inversión superior a los 40 millones de euros y que sitúa la innovación y el respeto por el medio ambiente en el centro de la elaboración del vino. El edificio, obra del estudio de arquitectura RCR Arquitectes, galardonado con el Premio Pritzker, se ha concebido para integrarse en el paisaje del Empordà. Una parte importante de las instalaciones queda bajo tierra, una solución que reduce el impacto visual y ayuda a mantener unas condiciones adecuadas para el trabajo en bodega. El proyecto también destaca por incorporar medidas de eficiencia energética y aprovechamiento de los recursos, y obtuvo la certificación LEED Gold, un reconocimiento internacional a la construcción sostenible. Una apuesta que combina tecnología, arquitectura y compromiso medioambiental y que os aseguramos que merece una visita.

¿Por qué combina tan bien con los mejillones?

La combinación de los mejillones con Gran Claustre parte de una idea sencilla: buscar el equilibrio entre el carácter marino del plato y la frescura del espumoso. La acidez ayuda a compensar la sensación salina del molusco, mientras que las burbujas refrescan el paladar e invitan a seguir comiendo. La crianza prolongada, por su parte, aporta complejidad y matices que pueden enriquecer la experiencia gastronómica. Así, el cava no se limita a acompañar los mejillones, sino que puede aportar una nueva dimensión al plato.

Mejillones en salsa. / Foto: Clara Fogons

Apostar por Gran Claustre también es una manera de descubrir grandes espumosos catalanes en la mesa e ir más allá de las combinaciones habituales. Porque un buen maridaje no consiste en hacer que el vino sea el protagonista, sino en conseguir que el plato y la copa se enriquezcan mutuamente. Así que ya lo sabéis: mejillones al cava, una copa de Gran Claustre de Perelada y ¡a disfrutar de los sabores mediterráneos!