Marc, chef, te enseña a preparar las mejores patatas chips caseras para hacer los vermuts ideales en verano

Las patatas chips son casi imprescindibles en cualquier vermut de verano, pero prepararlas en casa permite conseguir un aperitivo mucho más crujiente, sabroso y natural que muchas opciones industriales. El chef Marc propone una receta hecha solo con patatas, aceite de oliva y sal, sin conservantes ni ingredientes complicados. El secreto no consiste únicamente en cortarlas finas: hay que eliminar bien el almidón, secarlas completamente y saber identificar el momento exacto en que ya han perdido toda la humedad dentro del aceite. Con este método se pueden preparar con antelación y conservarlas para que siempre estén listas para acompañar unas aceitunas, unas anchoas o una bebida bien fresca.

Unas buenas chips no solo se tienen que freír y cortar finas

El corte y el lavado determinan que queden crujientes

El primer paso es escoger patatas adecuadas para freír, con una textura firme y una proporción de agua moderada. Después de pelarlas, se tienen que cortar en láminas muy finas y regulares. Una mandolina es la herramienta más práctica porque permite obtener piezas del mismo grosor, una condición imprescindible para que todas se cuezan a la vez y no queden unas quemadas mientras las otras todavía están blandas.

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💫PATATAS CHIPS💫 🛒 Ingredientes: Patatas para freír, aceite de oliva y sal. 👨‍🍳 Elaboración: Pela las patatas y córtalas muy finas con una mandolina. Lávalas bien para quitarles el almidón, cambiando el agua hasta que salga transparente. Cuélalas y déjalas secar. Si hace falta, sécalas con papel absorbente. Fríelas en aceite de oliva hasta que dejen de burbujear: señal de que están bien crujientes. Escúrrelas, añade sal y guárdalas en recipientes de cristal o en bolsas. Tres ingredientes, cero conservantes y siempre listas en la despensa. 💪

♬ so original - Miquelísimo

Una vez cortadas, las patatas se tienen que poner dentro de un bol con agua fría. Hay que removerlas, escurrirlas y repetir el proceso varias veces hasta que el agua salga prácticamente transparente. Este lavado elimina buena parte del almidón superficial, responsable de que las láminas se peguen entre ellas y de que el exterior quede menos limpio y crujiente durante la fritura.

Después se tienen que escurrir muy bien. No basta con dejarlas unos segundos dentro de un colador: conviene extenderlas y esperar hasta que pierdan la mayor parte de la humedad. Si todavía están mojadas, se pueden secar con papel absorbente o con un trapo limpio. Introducir agua dentro del aceite caliente provoca salpicaduras y dificulta que las patatas queden crujientes de manera uniforme.

Cuando dejan de hacer burbujas ya están a punto

El aceite de oliva se debe calentar en una sartén honda o cazuela, sin que llegue a humear. Las patatas se incorporan en pequeñas tandas para que tengan espacio suficiente y la temperatura no baje de golpe. Si se ponen demasiadas a la vez, se amontonan, se pegan y acaban cociéndose en lugar de freírse. Marc explica que hay una señal muy sencilla para saber cuándo están listas: las burbujas empiezan a desaparecer. Durante la fritura, estas burbujas corresponden principalmente al agua que sale de la patata. Cuando casi dejan de formarse, significa que las chips han perdido humedad y han adquirido una textura crujiente.

En este momento se deben retirar con una espumadera y dejarlas escurrir sobre papel absorbente o, preferiblemente, encima de una rejilla. La sal se añade mientras todavía están calientes para que se adhiera correctamente. Después hay que esperar a que se enfríen completamente antes de guardarlas.

La realidad es que conservarlas bien es tan importante como freírlas. Si se introducen tibias en un bote, el vapor quedará atrapado y las ablandará. Cuando ya están frías, se pueden guardar en recipientes de vidrio herméticos o en bolsas bien cerradas. Con solo tres ingredientes y una técnica sencilla, se obtienen unas patatas chips caseras perfectas para tener siempre preparadas durante los vermuts de verano.