Nos pasamos la vida buscando lo que hay fuera de nosotros mismos. Buscando la felicidad en un viaje, el reconocimiento en un trabajo o la aprobación en una pareja. Todo esto, sin saber que la mayoría de las respuestas están justamente dentro de nuestro pecho. Solo hay que sentirlas. Lo mismo pasa con lo que nos rodea. Viajamos muy lejos, a países que a menudo no sabemos ni pronunciar. Y, una vez más, el tesoro más mágico lo teníamos al lado de casa. Según la revista National Geographic, una pequeña localidad de Tarragona esconde el paseo marítimo más bonito de Catalunya. Bien seguro que has pasado con el coche alguna vez, pero no te has parado nunca. Hazlo ahora con este artículo y apunta en tu agenda visitar una de las villas costeras más bonitas del país.
La magia de un pueblo con playa y mucha historia
Se trata de Altafulla. Un pueblo de la demarcación de Tarragona que brilla por su historia. Una historia que le ha llevado a lucir hoy día como uno de los destinos preferidos por los turistas en épocas estivales. Lo tiene todo. Buena gastronomía, servicios, ocio, playa y, también, mucha historia. Altafulla baila entre los recuerdos de su historia, muy ligada con el pasado romano de Tarragona. Pero eso no es todo, ya que cautiva a quien la visita por muchas más razones.
El mar se separa de la zona más urbana gracias a una hilera de casitas pequeñas que, antes, eran de pescadores. A esto se le llama el barrio de las Botigues, el cual es un lugar que evoca pasado y presente de una localidad con mucho encanto. De aquí nace también el paseo marítimo más bonito de Catalunya y, por supuesto, de una demarcación marinera por excelencia.
La playa de Altafulla es uno de sus atractivos más destacables, ya que es grande, de fácil acceso y de una arena fina que se agradece en cada pisada descalza. Para los que buscan un espacio más íntimo, tienen la cala del Canyadell. Está más escondida, pero aún mantiene la naturalidad de un espacio que brilla por sí solo. Caminar por caminos junto al mar es posible en Altafulla, igual que visitar la Vil·la dels Munts, construida en el siglo I d.C. y que fue residencia del romano Valerius Avitus Caius.
Las brujas de Altafulla te atrapan para siempre
Como si se tratara de un buen truco de magia, Altafulla guarda en su historia una bien mística. La razón es que se acostumbra a decir que en este pueblo de Tarragona vivían tres brujas que, cuando se hacía bien oscuro, bajaban a la playa a hacer sus rituales. Quizás, parte de este magnetismo que atrae año tras año a miles de personas forma parte de alguno de los trabajos de estas mujeres. "Altafulla, tres mujeres, tres brujas", dice el dicho. Vigilad si os cautiva con la primera visita, nada es por casualidad.
En esta dinámica se podría continuar con una lista de encantos naturales de un pueblo de playa que enamora. Para acabar, de Altafulla no te irás con hambre, ya que tiene un amplia variedad de restaurantes que hacen que comer o cenar allí sea el colofón final a un día perfecto. Destacan establecimientos como el Gran Claustre, el Pati dels Tarongers o la Granja de Sant Francesc. En conclusión, Altafulla es una parada en el mapa. Es un punto que no se puede pasar por alto. Es un lugar que atrapa por muchos motivos, solo te queda descubrirlo.
