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El catalán es una lengua viva que evoluciona constantemente, pero el contacto diario con el castellano hace que muchas palabras y expresiones se incorporen al habla cotidiana aunque no sean normativas. Algunos de estos barbarismos están tan arraigados que muchas personas desconocen que existe una alternativa genuina en catalán. Son un ejemplo de ello los llamados barbarismos, palabras, expresiones o construcciones lingüísticas que no son propias de la lengua y que se han incorporado por influencia de otra lengua o por un uso incorrecto. 

Los barbarismos y su intrusión en la vida cotidiana de muchos catalanohablantes

En catalán, los barbarismos más habituales provienen del castellano, aunque también pueden proceder del francés, del inglés o de otros idiomas. Conviene recordar que usar las formas correctas contribuye a preservar la riqueza del vocabulario y a mantener la calidad de la lengua. Estos son cinco de los barbarismos más habituales y las palabras recomendadas para sustituirlos.

1. 'Xollo'

Cuando alguien encuentra una oferta muy ventajosa, es habitual oír en catalán que ha conseguido un xollo. A pesar de su popularidad, esta palabra es un castellanismo. En catalán, las formas recomendadas son ganga, bicoca o expresiones como una bona oportunitat, según el contexto.

2. 'Andami'

En catalán es habitual oír expresiones como "han muntat un andami", pero andami es un castellanismo. La forma normativa es bastida, el conjunto de estructuras provisionales que se utilizan durante las obras de construcción o rehabilitación de edificios. Ahora bien, esta palabra sí existe en catalán, aunque para referirse a la manera de andar de una persona. "Té uns andamis que sembla un ànec", sería un ejemplo.

3. 'Patós'

Cuando una persona es torpe o se mueve con poca agilidad, los catalanohablantes muchas veces la califican de patosa. No obstante, patós y patosa no son formas normativas. Las alternativas catalanas correctas son maldestre, graponer o poc traçut, en función del contexto y del significado que se quiera expresar.

4. 'Gafe'

Otro castellanismo muy extendido es gafe, utilizado para referirse a alguien que parece traer mala suerte. En catalán, la forma tradicional es malastruc o malastruga, mientras que para hablar de la mala suerte también se puede utilizar la expresión tenir mala estrella.

5. 'Relleno'

En gastronomía y en ámbitos como la confección o la construcción, es frecuente oír en catalán la palabra relleno. Sin embargo, la forma correcta es farcit o farciment, cuando se habla del contenido de un alimento (canelones, pastel…) o de piezas como almohadas y edredones, y rebliment, referido al material que se emplea para llenar espacios vacíos como excavaciones, desniveles, etc.

Una larga lista de barbarismos

Estos barbarismos no son los únicos que han arraigado en el catalán coloquial. La exposición constante al castellano, especialmente a través de los medios de comunicación y las redes sociales, favorece la incorporación de formas que a menudo acaban desplazando a las genuinas. Recuperar palabras como ganga, bastida, maldestre, malastruc o farciment es una manera sencilla de contribuir a mantener vivo y rico el catalán en el día a día. Y tú, ¿dices muchos barbarismos?