La baja médica es una prestación que protege al trabajador cuando, por motivos de salud, no está en condiciones de desempeñar su trabajo. Su objetivo es garantizar el derecho a recibir asistencia sanitaria y una prestación económica durante el tiempo que dure la incapacidad temporal, evitando que el trabajador sea penalizado por razones de salud. Pero esta protección no es ilimitada ni incondicional: para mantenerla, el trabajador debe cumplir una serie de obligaciones específicas, y no hacerlo puede acarrear la pérdida de la baja e incluso consecuencias laborales y económicas importantes.
¿Qué es la baja médica y cuándo procede?
La baja médica —también llamada incapacidad temporal (IT)— se produce cuando un profesional sanitario determina que un trabajador no puede trabajar debido a una enfermedad común, accidente no laboral o enfermedad profesional. El médico de la Seguridad Social o del servicio público de salud emite un parte de baja que certifica la incapacidad para trabajar. Este parte recoge la fecha de inicio y, si es previsible, la duración inicial de la baja, que después puede prolongarse si la situación de salud lo requiere.

Durante este periodo, el trabajador recibe una prestación económica que suele ser un porcentaje de su base de cotización (normalmente el 75 % tras el tercer día de baja, con variaciones según convenio y tipo de contingencia). También tiene derecho a atención sanitaria y asistencia para recuperar su salud con el fin de facilitar su reincorporación al trabajo cuando esté listo.
Obligaciones del trabajador durante la baja médica
Aunque la baja médica impide trabajar, no significa que el trabajador esté “libre” de responsabilidades legales. La Ley y la Seguridad Social establecen varias obligaciones claras:
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Guardar reposo y seguir el tratamiento indicado, salvo que el médico autorice actividades compatibles con la recuperación.
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No realizar actividades que sean incompatibles con la recuperación de la salud, como trabajos por cuenta propia o ajena, deportes intensos o viajes que dificulten la recuperación.
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Facilitar la comunicación con los servicios médicos y administrativos, incluyendo la entrega de partes de confirmación de baja y cualquier documentación solicitada.
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Estar disponible para los controles médicos o pruebas que determine la Seguridad Social, incluidos los reconocimientos y visitas domiciliarias o concertadas.
Abusos y controles: cómo pueden investigar las empresas
Uno de los problemas más controvertidos en la práctica es el posible abuso de la baja médica. Aunque la mayoría de los trabajadores cumplen con sus obligaciones, hay casos en los que algunos pueden intentar aprovechar la situación para realizar actividades incompatibles con la baja, trabajar en otros empleos o desarrollar actividades de ocio o deportivas que contradicen el reposo prescrito.
Las empresas pueden investigar sospechas de abuso, pero deben hacerlo dentro del marco legal. Algunas de las herramientas y acciones que se utilizan son:
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Solicitar informes médicos complementarios al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) o mutuas.
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Solicitar reconocimientos médicos o visitas del gabinete de valoración de incapacidades.
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Realizar actuaciones de inspección o seguimiento, siempre con autorización sanitaria.
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En casos de evidencia clara, comunicar las sospechas a la autoridad laboral o a la propia Seguridad Social para que analice la situación.
Es importante subrayar que la empresa no puede despedir ni sancionar unilateralmente basándose solo en sospechas; debe contar con evidencias objetivas o pronunciamientos médicos oficiales que indiquen que el trabajador está desempeñando actividades incompatibles con la baja.
¿Puede perderse la baja médica y qué consecuencias tiene?
Sí: si se acredita que el trabajador ha incumplido las obligaciones propias de la situación de incapacidad, la Seguridad Social puede retirar la prestación económica y declarar que ya no existe incapacidad temporal. Esto sucede, por ejemplo, cuando:
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Se demuestra que el trabajador ha realizado actividades incompatibles con la recuperación.
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Ha mentido en documentos o ha ocultado hechos relevantes (como trabajar en otro empleo).
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Se ha negado a someterse a los controles médicos que marcan la normalización de su situación de salud.
La retirada de la baja puede implicar la devolución de las prestaciones percibidas indebidamente y puede dar lugar a sanciones económicas. Además, el trabajador puede perder el derecho a la protección de la IT y quedar expuesto a sanciones disciplinarias si su comportamiento se considera una falta grave conforme al Estatuto de los Trabajadores o al convenio colectivo aplicable.

La baja médica protege, pero exige responsabilidad
La incapacidad temporal es una prestación fundamental para proteger la salud y los ingresos de los trabajadores cuando su capacidad laboral se ve afectada por una enfermedad o accidente. Pero no es un permiso ilimitado ni un “libre albedrío”: exige responsabilidad, cumplimiento de las indicaciones médicas y disponibilidad para los controles oficiales. No hacerlo puede acarrear no solo la pérdida de la prestación, sino también consecuencias económicas y laborales graves.
La baja médica no se pierde por descansar o recuperarse, sino por incumplir las normas que la sustentan. Y esto no es una cuestión abstracta: como explican expertos en derecho laboral, el trabajador que no respeta sus obligaciones durante la baja arriesga la protección que el propio sistema pone a su disposición.