Las personas que hagan obras en casa pueden acceder a ayudas públicas que cubren hasta el 80% del coste total de la reforma. Aunque parezca sorprendente, este tipo de subvenciones existen desde hace tiempo y siguen activas, pero miles de propietarios no las solicitan por simple desconocimiento. El resultado es que se dejan escapar cantidades muy importantes de dinero que podrían aliviar de forma notable el gasto de una obra.

Estas ayudas forman parte de los programas de rehabilitación y eficiencia energética impulsados por el Gobierno y las comunidades autónomas, financiados en gran parte con fondos europeos. En la mayoría de territorios estarán disponibles, al menos, hasta 2026, y no exigen realizar reformas integrales ni obras de gran envergadura para poder beneficiarse de ellas.

Qué obras pueden acogerse a las ayudas

Uno de los puntos clave es que las ayudas no están pensadas solo para grandes rehabilitaciones. Muchas actuaciones habituales en viviendas particulares entran dentro de los programas subvencionables. El objetivo principal es mejorar la eficiencia energética y la accesibilidad, dos aspectos prioritarios dentro de la política de vivienda actual.

Imagen de las obras de una vivienda | Freepik
Imagen de las obras de una vivienda | Freepik

Entre las obras más comunes que pueden acogerse a estas ayudas están el cambio de ventanas por otras con mayor aislamiento, la instalación de aislamiento térmico en paredes, fachadas o techos, la sustitución de calderas antiguas por sistemas más eficientes, la instalación de aerotermia o actuaciones para reducir el consumo energético. También se incluyen mejoras de accesibilidad, como rampas o baños adaptados, especialmente en edificios con personas mayores o con movilidad reducida.

Cuánto dinero puede recuperar el propietario

El porcentaje subvencionado varía en función del tipo de obra y del ahorro energético que se consiga tras la reforma. En los casos más básicos, las ayudas pueden cubrir alrededor del 40% del coste, pero si la actuación logra una reducción significativa del consumo energético, el porcentaje puede elevarse hasta el 60%.

El nivel máximo llega al 80% del coste de la obra, reservado principalmente para hogares vulnerables o reformas que supongan una mejora muy importante en eficiencia energética. Además, algunas comunidades autónomas complementan estas ayudas con bonificaciones adicionales, lo que incrementa todavía más el ahorro final para el propietario.

La conclusión es clara: quien tenga previsto hacer obras en casa debería informarse antes de empezar. Así pues, revisar las ayudas disponibles puede marcar la diferencia entre pagar una reforma íntegra de tu bolsillo o recuperar hasta cuatro quintas partes del coste gracias a las subvenciones públicas.