Penélope Cruz ha construido una de las carreras más sólidas del cine internacional, pero cuando habla de sí misma no empieza por los premios ni por Hollywood. Empieza por su casa. Desde su debut en las pantallas de la mano de Jamón Jamón hasta convertirse en la primera actriz española en ganar un Oscar, siempre ha señalado que la base de todo está en los valores que recibió de sus padres.
En varias entrevistas, la actriz ha explicado que su madre fue un referente absoluto. “Mi madre es una persona fuerte, me tuvo con solo 21 años… la he visto en muchas situaciones en la vida y sus reacciones siempre han sido inspiradoras para mí”, confesó en 2022. La fortaleza, el respeto hacia uno mismo y la coherencia ante la adversidad son rasgos que Cruz asocia directamente a ella.
“No estoy orgullosa de mis valores”
Lejos de apropiarse de esos principios como mérito propio, Penélope ha reflexionado con una frase reveladora: “No estoy orgullosa de mis valores porque no siento que dependan de mí; simplemente vienen de cómo me criaron”. Para la actriz, su manera de ver el mundo es consecuencia directa de la educación recibida, no de una construcción individual aislada.
Ese arraigo familiar le ha servido como herramienta en una industria exigente y volátil. Ha trabajado con algunos de los directores más influyentes, ha sido “chica Almodóvar” y ha logrado reconocimiento global, pero siempre ha separado éxito y fama. En declaraciones a Vogue Hong Kong, aseguró que el verdadero éxito llegó cuando, tras años de esfuerzo, pudo elegir sus proyectos, especialmente después de convertirse en madre.
La familia como prioridad absoluta
Junto a Javier Bardem ha formado una familia en la que la privacidad es esencial y donde trata de inculcar esos mismos valores con los que se formó. Ambos han decidido proteger a sus hijos, Leo y Luna, del foco mediático constante. Para Cruz, los premios y las alfombras rojas pierden sentido si su entorno personal no está en equilibrio.
En definitiva, más allá del Oscar o de los galardones internacionales, Penélope Cruz sitúa su mayor logro en otro lugar como lo es el hecho de haber mantenido intactos los valores heredados de su madre. No los reivindica como conquista, sino como herencia. Y es precisamente esa herencia la que, según ella misma reconoce, le ha permitido cumplir sus sueños sin perder el rumbo.
