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El potos es una de las plantas de interior más populares. Es resistente, se adapta con facilidad a diferentes espacios y no necesita unos cuidados especialmente complicados. Hecho que lo convierte en una opción ideal incluso para personas que no tienen mucha experiencia con las plantas. Sin embargo, hay un problema que puede hacer saltar las alarmas: las hojas empiezan a ponerse amarillas.

No existe una frecuencia de riego universal

Cuando esto ocurre, es habitual pensar que al potos le falta agua y aumentar la frecuencia de los riegos. Pero los expertos en jardinería advierten que, en muchos casos, puede estar ocurriendo justo lo contrario. El exceso de agua es una de las causas más habituales de la aparición de hojas amarillas. El potos necesita un sustrato ligeramente húmedo, pero esto no significa que deba regarse constantemente. Si se añade agua antes de que la tierra se haya secado lo suficiente o se deja agua acumulada en la maceta, las raíces pueden sufrir. El exceso de humedad dificulta que respiren correctamente y, en situaciones prolongadas, puede llegar a provocar la podredumbre de las raíces.

Imagen de un potos / Foto: Pexels

Uno de los errores más habituales es establecer un calendario de riego rígido. Por ejemplo, regar el potos una o dos veces por semana sin comprobar el estado real de la tierra. Las necesidades de agua varían según factores como la temperatura, la humedad ambiental, la cantidad de luz y la época del año. Durante el invierno, el potos acostumbra a consumir menos agua y el sustrato tarda más en secarse. Mantener la misma frecuencia de riego que durante los meses más cálidos puede provocar una acumulación de humedad innecesaria.

Por eso, antes de volver a regar, hay un truco muy sencillo: introducir un dedo unos tres o cuatro centímetros dentro del sustrato. Si la tierra todavía está húmeda, lo mejor es esperar unos días. Si, en cambio, está seca al tacto, será un buen momento para regar. También es importante que la maceta disponga de agujeros de drenaje. De esta manera, el agua sobrante puede salir y no queda acumulada en el fondo del recipiente.

¿Por qué más pueden ponerse amarillas las hojas?

El exceso de agua no es la única explicación. Un potos también puede perder su característico color verde por otros motivos. La falta de luz natural puede afectar el estado de las hojas, pero también lo puede hacer una exposición demasiado directa al sol, que puede acabar quemándolas. Los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire frío también pueden provocar estrés a la planta.

Además, un sustrato muy agotado o con pocos nutrientes puede afectar a su crecimiento. Finalmente, hay que tener en cuenta que algunas hojas inferiores pueden volverse amarillas simplemente por el envejecimiento natural. Por lo tanto, antes de empezar a regar más el potos cuando aparezcan hojas amarillas, conviene observar toda la planta y comprobar primero el estado del sustrato. A menudo, la solución no es añadir más agua, sino precisamente darle tiempo para que se seque.