Cuando se piensa en grandes capitales europeas, nombres como Londres o París suelen monopolizar la atención. Sin embargo, hay una ciudad del norte de Europa que ha conseguido convertir el paseo a pie en una auténtica filosofía urbana. Un ejemplo de que todavía hay mucho mundo por descubrir, más allá de las ciudades más típicas.
Una de las calles peatonales más largas y emblemáticas del continente
La ciudad que tiene la calle peatonal más larga de Europa es Copenhague, la capital de Dinamarca. Es considerada una de las ciudades más amigables del mundo para los peatones y sede de una de las calles peatonales más largas y emblemáticas del continente: Strøget.

Lejos de la monumentalidad de las grandes metrópolis europeas, Copenhague destaca por una escala urbana pensada para las personas. Su centro histórico es compacto y prácticamente plano, una característica que facilita los desplazamientos a pie o en bicicleta. Esta realidad no es fruto de la casualidad, sino del resultado de décadas de planificación urbana orientada a reducir la presencia del vehículo privado. También a recuperar el espacio público para los ciudadanos.
La larga historia urbana de la ciudad
El origen de esta transformación se remonta al 17 de noviembre de 1962, cuando las autoridades municipales tomaron una decisión que muchos consideraron arriesgada. Concretamente, fue cerrar al tráfico motorizado la calle Strøget, el eje comercial más importante de la ciudad. En aquel momento, comerciantes y conductores advertían que una zona sin coches provocaría una caída de las ventas y perjudicaría la actividad económica.
La realidad demostró lo contrario. Durante el primer año de conversión en zona peatonal, el número de peatones aumentó un 35%, y el experimento temporal se convirtió en una medida permanente en el año 1964. Con una longitud aproximada de 1,15 kilómetros, Strøget se consolidó como una de las primeras grandes zonas peatonales de Europa. Así como un modelo para muchas otras ciudades.
Un recorrido por el corazón de la capital danesa
El recorrido atraviesa algunos de los espacios más emblemáticos de Copenhague, desde la plaza del Ayuntamiento, Rådhuspladsen, hasta Kongens Nytorv, puerta de entrada al pintoresco canal de Nyhavn. A lo largo del trayecto, los visitantes pueden descubrir plazas históricas como Gammeltorv y Nytorv. Edificios centenarios, tiendas de diseño danés, artistas callejeros y los populares puestos de pølser, los tradicionales bocadillos calientes daneses.
Detrás de esta revolución urbana está la influencia del arquitecto y urbanista danés Jan Gehl, defensor de un modelo de ciudad centrado en las personas. Según su filosofía, cuando se prioriza al peatón y al ciclista, se consiguen espacios más seguros, saludables, sostenibles y atractivos.
Hoy, más de seis décadas después de aquella decisión pionera, la red de zonas peatonales del centro de Copenhague supera los 100.000 metros cuadrados. Con más de 670.000 bicicletas y una extensa infraestructura ciclista, la capital danesa sigue demostrando que una ciudad puede funcionar mejor cuando se diseña pensando primero en quien camina.