Nandu Jubany ha convertido Formentera en mucho más que un destino de vacaciones. El chef catalán llegó a la isla hace alrededor de veinte años y terminó construyendo allí una parte importante de su estructura empresarial. Lo que empezó como una estancia de verano acabó derivando en una relación personal y profesional que hoy incluye una vivienda y cuatro restaurantes repartidos por la isla.
En una entrevista con Tapas Magazine, Jubany explicaba por qué Formentera le atraía más que Ibiza y lo resumía de manera muy directa: “Por eso tengo una casa y cuatro negocios allí”. Una frase que retrata hasta qué punto el cocinero ha apostado por un territorio donde inicialmente solo buscaba pasar los veranos con su familia.
De unas vacaciones a cuatro restaurantes
El origen de esta relación fue casi accidental. Jubany explicó recientemente a Forbes que llegó por primera vez gracias al chef Carles Abellán, que tenía una casa alquilada en la isla. Después de aquel verano empezó a regresar cada año y terminó participando en la apertura de Can Carlitos, el primero de sus proyectos gastronómicos en Formentera.
A partir de ahí fueron llegando nuevas oportunidades. Actualmente su grupo gestiona Can Carlitos, Es Còdol Foradat, Pecador Formentera y Aigua Aire. Jubany asegura que entre los cuatro establecimientos trabajan unas 130 personas durante la temporada, una dimensión que ha obligado a profesionalizar una operación que empezó de una manera mucho más informal.
Una apuesta empresarial con una logística complicada
Gestionar cuatro restaurantes estacionales en una isla pequeña no resulta barato ni sencillo. El propio chef reconoce que el producto es más caro que en la península y que uno de los grandes problemas consiste en encontrar alojamiento para los trabajadores. Para solucionarlo, su empresa alquila diferentes viviendas y habitaciones donde instala al personal durante los meses de actividad.
La apuesta por Formentera forma parte de una estructura empresarial mucho mayor. Jubany ha explicado que se considera “más empresario que cocinero” y que su crecimiento se ha apoyado en restaurantes, eventos, asesorías y otros proyectos gastronómicos. También ha desarrollado negocios en Catalunya, Andorra, Baqueira y otros destinos.
Lo llamativo es que, después de tantos proyectos, Formentera continúa ocupando un lugar especialmente personal. Allí no solo abrió restaurantes: también compró una vivienda y convirtió la isla en uno de sus centros de actividad durante el verano. Su frase lo resume sin demasiadas vueltas. Jubany llegó buscando descanso y acabó encontrando una oportunidad empresarial que hoy mueve cuatro restaurantes, decenas de trabajadores y una parte importante de su negocio gastronómico.
