¡Cómo pueden cambiar de repente las campañas electorales! Puedes tenerlo todo preparado al detalle, pero un accidente, un imprevisto, lo puede cambiar todo. El terrible choque de trenes de esta semana es una muestra de ello. Antes que nada, hay que lamentar las víctimas. Veremos cómo evoluciona la polémica del accidente y cómo afecta electoralmente al PSOE. De momento, ya ha cambiado la agenda mediática. Iván Redondo ha dejado de explicar encuestas que nadie ve y Pedro Sánchez ha parado su despliegue televisivo.

Un despliegue que había empezado con un golpe de efecto en "La Revuelta". Más de cuatro millones de espectadores en un mitin televisado. Comunicativamente, impecable. Éticamente, muy cuestionable. ¿Es este el papel que debe tener una televisión pública? Ahora irán todos. Yo mismo se lo recomendaría. Una audiencia así no se puede desaprovechar. Pero todos irán a remolque de la jugada de Sánchez. Rufián ya ha ido y su gran aportación sobre "comer culos" fue totalmente lamentable. Cuando lo critico es porque hace cosas que me sabe mal que las haga Esquerra. Viéndolo últimamente me planteo si vale la pena seguir criticando lo que hace. El descrédito es total. ¿Cómo podemos exigir que se entiendan en Madrid con estas actitudes? Se ha impuesto una mentalidad que ha convertido al adversario en enemigo, incluso cuando —en teoría— compartes buena parte de los objetivos.

No se trata de que todos los catalanes piensen igual, sino de que personas que piensan distinto sean capaces de actuar juntas en defensa de Catalunya

Hace años, un dirigente de ERC me explicó que la primera puerta a la que había llamado para entrar en política había sido la de Convergència. No lo quisieron porque era demasiado joven —¡error! En ERC lo acogieron. Llegó a ser alcalde. Después fue diputado y dirigente del partido. Pero nunca había perdonado aquel rechazo inicial. Odiaba CiU. Me sorprendió mucho. Nosotros podíamos estar enfadados con ERC por los tripartitos, pero diría que, al menos entre los más jóvenes, no había odio. Cuando en Junts entraron los nuevos, muchos sin trayectoria de partido, se encontraron con unos dirigentes de ERC muy hostiles. Y diría que las cosas no han hecho más que empeorar. Ahora tengo la sensación de que la animadversión ya es absolutamente recíproca. La unidad independentista es imprescindible, pero cada vez dudo más que pueda ser una unidad de partidos. Quizás tendrá que ser un solo partido, un liderazgo. Como lo fue Pujol o en parte Mas. A Puigdemont se lo impidieron, a ver qué pasará ahora.

Los partidos catalanes hacen campaña en Madrid pensando en sus intereses de partido. ERC parece que a corto plazo y Junts, supuestamente, a largo. Pero la cuestión decisiva es otra: ¿quién conseguirá ser percibido como quien defiende Catalunya? Esta es la clave. No se trata de demostrar quién es más independentista, más de izquierdas o más de derechas. Se trata de construir una fuerza que defienda los intereses de Catalunya por encima de las etiquetas. Y esto exige una determinada mentalidad. También en la política de pactos. Pujol lo entendió perfectamente: o decides no pactar con nadie o tienes que estar dispuesto a pactar con todo el mundo. Porque si solo puedes pactar con unos, dejas de representar al conjunto y pasas a formar parte de un bando. Este es uno de los grandes errores de ERC. Ha acabado haciendo de su ubicación ideológica un límite a la defensa de los intereses nacionales. Y a Junts le hará falta demostrar que es capaz de superar esta misma tentación, aunque sea desde otra posición. Mentalidad es el conjunto de creencias, valores y actitudes que condicionan cómo interpretamos la realidad y cómo actuamos. No es solo aquello que pensamos, sino la predisposición con la que afrontamos las cosas. No se trata de que todos los catalanes piensen igual, sino de que personas que piensan distinto sean capaces de actuar juntas en defensa de Catalunya. El independentismo puede tener un problema electoral, un problema de liderazgos, un problema de estrategia, todo se puede arreglar. Lo que más cuesta es si tiene un problema de mentalidad.