Trabajar como profesional sanitario en otro país puede ofrecer oportunidades económicas sorprendentes, pero también plantea preguntas sobre el nivel de vida real que se obtiene con esos ingresos. Este es el caso de Miguel Ortiz, un dentista que trabaja en Estados Unidos y afirma: “Gano diez veces más que en España, pero tengo la misma vida”. Este comentario llama a reflexionar no solo sobre cuánto se cobra, sino cómo se vive con ese dinero y cómo se comparan ambos países en términos de coste de vida, poder adquisitivo y estilo de vida.

Salarios de dentistas: España vs. Estados Unidos

En España, los dentistas suelen tener una variabilidad importante de ingresos dependiendo de si trabajan en clínicas propias, en equipos o en el sector privado o público. En general, el promedio bruto anual de un dentista puede situarse entre 35.000 € y 55.000 €, lo que se traduce en aproximadamente 26.000 € a 40.000 € netos al año después de impuestos y cotizaciones, dependiendo de la región y experiencia.

En muchas zonas de Estados Unidos, los ingresos para odontólogos son sustancialmente mayores. Aunque las cifras específicas varían mucho según el estado, la clínica y la especialización, no es raro que dentistas con varios años de experiencia ganen salarios que superan con creces a sus homólogos europeos. En algunos análisis profesionales fuera de España, estas diferencias se reflejan en ingresos médicos y sanitarios que pueden ser tres o más veces superiores a los españoles, especialmente en profesiones reguladas como medicina u odontología.

Noi dentista / Pexels
Noi dentista / Pexels

La percepción de Miguel —que puede llegar a ganar “diez veces más”— se explica porque en algunas áreas de Estados Unidos los profesionales sanitarios, incluidos dentistas, tienen ingresos muy elevados, mientras que en España las tarifas, la competencia y el sistema sanitario limitan ese potencial económico.

Costo de vida y poder adquisitivo: ¿más dinero significa mejor vida?

Ganar más dinero no siempre implica mejorar automáticamente el nivel de vida. En Estados Unidos, el coste de vida puede ser considerablemente más alto que en España, especialmente en aspectos clave como vivienda, salud, seguros, educación y transporte. Por ejemplo, el seguro médico privado —algo prácticamente obligatorio en EE. UU.— puede suponer miles de dólares al año para una familia, mientras que en España la sanidad pública gratuita o muy subvencionada reduce un gasto significativo.

Además, alquileres y precios de vivienda en muchas ciudades estadounidenses (como Nueva York, Los Ángeles o San Francisco) son comparables o superiores a los de grandes ciudades europeas, con el añadido de que otros servicios y seguros también encarecen la vida cotidiana.

Por ello, aunque un dentista en EE. UU. pueda cobrar mucho más que uno en España, gran parte de ese ingreso puede ir a gastos básicos elevados. Esto ayuda a entender por qué, como dice Miguel, puede tener la “misma vida” en términos de gasto diario, ocio o estabilidad económica: el dinero extra no siempre se traduce en menos preocupaciones o mayor bienestar si también se gasta más en condiciones esenciales.

Poder adquisitivo real: más allá del salario bruto

El poder adquisitivo es la cantidad de bienes y servicios que realmente puedes consumir con tu salario después de pagar impuestos y gastos necesarios. Aunque un salario alto en EE. UU. da acceso a mayor capacidad de ahorro o inversiones, también significa asumir gastos que en España pueden estar cubiertos por servicios públicos (como salud o educación). Esto puede reducir la diferencia real entre vivir en un país u otro, incluso si el sueldo nominal es mucho mayor.

@dr.pardinaslopez

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Así, la experiencia de Miguel resalta una lección importante: comparar salarios en términos absolutos sin considerar el coste de vida y la calidad de los servicios públicos puede dar una imagen distorsionada de lo que significa “ganar más”. Un salario alto ayuda, pero no siempre garantiza una vida significativamente mejor si los gastos también son elevados.

En definitiva, la historia de Miguel Ortiz pone en perspectiva cómo los ingresos y el estilo de vida se equilibran entre dos países con economías y sistemas sociales distintos, recordando que el bienestar real depende de mucho más que del dinero que entra cada mes en la cuenta bancaria