Saber gestionar el dinero es una habilidad esencial en la vida adulta, pero muchos adultos llegan a los 30 o 40 años sin haber aprendido a administrar bien sus ingresos, ahorrar o planificar gastos. Esta dificultad no es sorprendente: las finanzas personales rara vez se enseñan en la escuela o en casa, y muchos jóvenes solo aprenden sobre dinero cuando ya están bajo presión financiera real. En este contexto, la pedagoga María Martínez propone una aproximación distinta: “Pago a mis hijos para que aprendan a usar bien su dinero”. Su enfoque no se basa en el dinero en sí, sino en convertir la gestión financiera en una herramienta educativa desde la infancia, formando hábitos responsables y competencias clave para el futuro.
La dificultad de gestionar bien el dinero
Administrar dinero implica más que simples operaciones matemáticas. Requiere planificación, autocontrol, priorización de necesidades frente a deseos y la capacidad de prever consecuencias a medio o largo plazo. Muchos adultos no desarrollan estas habilidades porque nunca recibieron una educación financiera básica. Esto puede llevar a problemas como exceso de deudas, falta de ahorro, gastos impulsivos o una mala respuesta ante imprevistos económicos.

Una encuesta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores en España refleja que una parte significativa de la población carece de conocimientos básicos de finanzas personales, como entender tipos de interés, inflación o presupuestos familiares. Esta carencia se traduce en decisiones económicas menos eficaces a lo largo de la vida.
Por eso, pedagogos como María Martínez defienden que es esencial educar a los niños en el uso responsable del dinero desde edades tempranas.
Cómo enseñar a los niños a usar bien el dinero
Para María Martínez, pagar a sus hijos por ciertas tareas o responsabilidades no se trata de un simple sueldo infantil, sino de una estrategia pedagógica deliberada. Al asignarles una pequeña “renta” a cambio de tareas bien definidas, María les ofrece un contexto real para practicar decisiones financieras, como ahorrar, gastar con criterio o renunciar a compras impulsivas.
Entre los métodos que propone están:
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Asignar una paga periódica vinculada a tareas específicas: Esto ayuda a los niños a entender que el dinero se gana, no aparece mágicamente.
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Fomentar el ahorro planificado: Marcar metas financieras (ahorrar para un juguete o una salida) enseña disciplina y paciencia.
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Diálogo sobre prioridades de gasto: Ayudarles a decidir si gastar en algo inmediato o guardar para algo más valioso enseña evaluación de alternativas.
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Errores permitidos: Gastar mal un poco y experimentar las consecuencias puede ser una lección poderosa si se acompaña de reflexión guiada.
María Martínez recalca que estos aprendizajes no suceden por casualidad. “Mis hijos no solo tienen dinero —dice—, tienen responsabilidades con ese dinero”. El objetivo no es crear pequeños consumidores, sino pequeños gestores conscientes.
@profefinanciera 🤔Y tú, ¿crees que es bueno que tu hijo use su propio dinero? 👧💰Te leo en comentarios 💬 #paga #educación #niños #dinero #finanzas #profefinanciera #educacionfinanciera #finanzaspersonales #libertadfinanciera #ahorro #elsueñodecelia
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Su enfoque también incluye seguimiento y reflexión conjunta: después de cada ciclo de paga, se revisa qué decisiones tomaron y qué aprendieron. Este análisis convierte cada error o acierto en una lección real y significativa.
En resumen, María propone una educación financiera activa: pagar a los hijos no por capricho, sino para que practiquen, fallen, reflexionen y mejoren. De esta manera, no solo aprenden a usar bien el dinero, sino que desarrollan habilidades que les servirán toda la vida.