Marc Márquez ha mantenido durante años una relación muy estrecha con Andorra. El piloto catalán empezó a frecuentar el país siendo adolescente, primero con su familia y después como parte de su preparación física. Con el tiempo terminó comprándose una vivienda allí, aunque siempre dejó claro que no la veía como su residencia principal. “La tengo para ir a esquiar en invierno, y a entrenar en verano”, explicó en una entrevista con La Vanguardia.
El propio Márquez contó que desde los 15 años subía habitualmente a Andorra porque Cervera queda relativamente cerca de la frontera. Allí pasaba fines de semana, entrenaba y aprovechaba especialmente las posibilidades que ofrece la montaña. Cuando empezó a competir en el Mundial y pudo desplazarse por su cuenta, la relación con el Principado se hizo todavía más frecuente.
Una casa pensada para entrenar y desconectar
El piloto terminó comprando la vivienda cuando tenía alrededor de 22 años. En entrevistas posteriores ha explicado que inicialmente la quería como segunda residencia, un lugar donde guardar sus esquís, quedarse a dormir y disponer de una base para entrenar sin tener que recurrir siempre a hoteles. En invierno aprovechaba especialmente los deportes de nieve y el entrenamiento en altura.
Andorra tiene además una ventaja evidente para muchos deportistas de élite, ya que le permite combinar montaña, instalaciones deportivas y privacidad. Márquez utilizaba ese entorno para preparar físicamente las temporadas, practicar esquí de fondo y entrenar en condiciones diferentes a las habituales sobre una moto.
Probó a vivir allí, pero regresó a España
Años después, el piloto reconoció en El Objetivo, de La Sexta, que incluso llegó a probar durante un invierno cómo sería convertir Andorra en su residencia habitual. La experiencia, sin embargo, duró muy poco. “Dos meses duré”, explicó a Ana Pastor, antes de decidir que prefería seguir viviendo en España. Márquez también ha señalado que es plenamente consciente de las ventajas fiscales del Principado, pero siempre ha defendido que su decisión personal fue mantener su residencia fiscal en España. Para él, la casa andorrana terminó teniendo una función mucho más sencilla: deporte, entrenamiento y descanso.
Así, la vivienda no fue únicamente una compra inmobiliaria de lujo. Durante años ha formado parte de su preparación como piloto y de una relación con la montaña que comenzó mucho antes de que llegara a MotoGP. Una segunda casa pensada para esquiar cuando llega el invierno y entrenar cuando el calendario le permite escapar de los circuitos.
