Febrero se ha convertido en uno de los mejores momentos del año para muchos jubilados. Mientras otros meses pasan sin grandes novedades, este mes abre una ventana para acceder a estancias en balnearios a precios que en otros momentos serían imposibles. Y todo gracias a un programa que lleva años funcionando, pero que sigue siendo un gran desconocido para muchos.

Hablamos del Programa de Termalismo del IMSERSO, una de las iniciativas más valoradas entre los pensionistas que buscan descanso, salud y unos días de desconexión sin que el bolsillo se resienta de ello. En este mes, además, la disponibilidad real es mayor que en ningún otro tramo de la temporada.

Febrero, el mes en el que aparecen oportunidades únicas

La campaña de termalismo comienza mucho antes, pero la realidad es que febrero marca un punto de inflexión. Es ahora cuando se acumulan cancelaciones, cambios de turno y renuncias de última hora. Los propios balnearios, al no completar sus plazas asignadas, las devuelven al IMSERSO, que las vuelve a poner en circulación para que los que no pudieron en un primer momento, las aprovechen. No es una nueva convocatoria, sino una reorganización que beneficia a quienes están atentos en este momento.

Chorros de un balneario midnfulness

Además, al tratarse de fechas menos demandadas que primavera o verano, la rotación es constante. Las plazas aparecen y desaparecen con rapidez, lo que hace que haya que estar atento durante todo el día para ver si en algún momento, y sin previo aviso, aparece una plaza nueva.

Precios tan bajos que fuera del IMSERSO no existen

La gran baza del programa sigue siendo el precio. Las estancias del Termalismo del IMSERSO incluyen alojamiento, pensión completa y tratamientos termales durante 10 o 12 días, por importes que están muy por debajo del precio de mercado. En la práctica, un balneario fuera del programa puede costar el doble o incluso el triple por los mismos servicios. De ahí que muchos jubilados hablen abiertamente de precios ridículos, no por la calidad, sino por la diferencia respecto a cualquier oferta comercial.

Así pues, febrero se ha consolidado como ese mes en el que el IMSERSO vuelve a ofrecer una de sus oportunidades más atractivas. Una opción que muchos jubilados descubren casi por casualidad, pero que acaba convirtiéndose en una de las experiencias más repetidas año tras año.