Un jubilado desde Marruecos cuenta su experiencia sobre la seguridad en el país y compara la situación con España. Según explica, la delincuencia es mucho menor porque endicho país, los delitos se sancionan de forma mucho más contundente, no solo a través de la acción policial, sino también gracias a la labor de los propios ciudadanos. Esta combinación hace que la sensación de seguridad sea más alta que en España, y que los robos o delitos cotidianos sean menores.
El jubilado señala que, en su día a día, rara vez se siente amenazado o expuesto a hurtos. La población local actúa con decisión cuando detecta a alguien cometiendo un delito, asegurándose de que haya consecuencias inmediatas. Esto, según él, evita la impunidad y disuade a posibles delincuentes, generando un entorno seguro en comparación con otros países donde la ciudadanía no se lanza contra el delincuente.
Diferencias con España en materia de seguridad
En España, explica, la sensación de seguridad menor por lo laxa que es la policía. Los delitos suelen recibir respuestas más lentas o moderadas, y la acción ciudadana suele ser mucho menor. Según su experiencia, esto provoca que los delincuentes sientan que pueden actuar con mayor impunidad, aumentando la sensación de inseguridad general.
El jubilado insiste en que, en Marruecos, la combinación de sanciones duras y la intervención activa de los vecinos crea un efecto disuasorio muy eficaz. Esto no solo protege los bienes de las personas, sino que también refuerza la convivencia y la confianza entre vecinos, generando un entorno más seguro y tranquilo para quienes residen en el país.
Seguridad real y convivencia
Su percepción es que la seguridad no depende únicamente de la policía, que también actúa con fuerza, sino también de la responsabilidad comunitaria. En Marruecos, la ciudadanía participa activamente en la protección de los suyos, algo que considera clave para que la delincuencia sea cada vez menor. Además, los castigos severos a quienes cometen delitos fomentan el respeto a la ley y desalientan comportamientos ilícitos.
En definitiva, vivir en Marruecos, según este jubilado, significa sentirse protegido y confiado en el día a día. La combinación de sanciones estrictas y vigilancia comunitaria genera un entorno donde los robos y delitos son raros, y donde la sensación de seguridad es mucho mayor que en España, ofreciendo tranquilidad y calidad de vida a quienes deciden residir allí.
