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Jordi Cruz ha explicado cómo la paternidad cambió completamente su manera de entender la vida. Durante años estuvo centrado en su carrera, los restaurantes y sus propios objetivos, pero la llegada de sus hijos alteró ese orden de prioridades. El cocinero reconoce que antes siempre encontraba motivos para pensar que todavía no era el momento adecuado para formar una familia.

“Hay que tener hijos, aunque sea uno”, afirmó al hablar de esa transformación. Cruz sostiene que la paternidad aporta sentido a una segunda etapa vital en la que cambian la pareja, las prioridades y la relación con uno mismo. Su reflexión parte de su experiencia personal y después matizó que no pretende convertirla en una obligación universal para todos.

Ser padre cambió inmediatamente sus prioridades

El cambio, según cuenta, apareció en cuanto vio la cara de su primer hijo. Hasta entonces podía pensar en el trabajo, los proyectos o incluso la muerte desde una perspectiva individual. Desde ese momento comenzó a sentirse responsable de alguien que dependía directamente de él. “Pasas tú a ser secundario totalmente”, explicó al describir cómo reorganizó su escala de prioridades.

Jordi Cruz amb el seu fill Noah i la seva dona Rebecca Lima Instagram

Cruz también reconoce que ahora siente un miedo que antes no tenía. Si anteriormente imaginaba que su ausencia afectaría a su familia, sabía que nadie dependía completamente de él. Con hijos, esa percepción es distinta. La responsabilidad diaria, la necesidad de proteger y la conciencia de estar construyendo una vida ajena modificaron incluso su manera de pensar en el futuro.

Una segunda etapa que ya no imagina sin hijos

El chef describe la crianza como una forma de construir en equipo con su pareja. Cuando la relación deja atrás la intensidad de los primeros años y aparecen nuevas rutinas, considera que tener hijos puede abrir un proyecto compartido completamente distinto. Para él, esa etapa evita que la vida se reduzca únicamente a repetir objetivos profesionales, viajes o planes personales.

Su afirmación ha generado debate porque no todas las personas desean ser padres ni necesitan hijos para encontrar propósito. Cruz, de hecho, aclaró que habla desde su experiencia y que lo considera necesario para él, no obligatorio para todos. Su idea central es otra: después de años aplazándolo, descubrió una dimensión de la vida que no esperaba. Hoy considera que la paternidad le ha dado sentido, responsabilidad y una felicidad diferente. Aquello que antes veía como una renuncia terminó convirtiéndose en uno de los proyectos más importantes de su vida. Y asegura que ahora no cambiaría esa etapa por ninguna otra.