Elegir vivienda sigue siendo una de las decisiones más importantes y complejas para cualquier comprador, especialmente en un mercado tensionado como el de Barcelona. Ignasi Roselló, experto inmobiliario con amplia experiencia en la capital catalana, resume el proceso en cuatro claves esenciales que, según advierte, pueden marcar la diferencia entre una buena compra y un error difícil de corregir. No se trata solo del precio o la ubicación, sino de anticiparse a lo que viene y evitar sustos a medio plazo.

Y es que, tal como explica Roselló, uno de los fallos más habituales es pensar únicamente en el presente. “La vivienda debe comprarse pensando en el futuro cercano, no solo en la situación actual”, señala. Cambios laborales, familiares o personales pueden llegar antes de lo previsto, y una casa que hoy encaja perfectamente puede quedarse pequeña o resultar incómoda en pocos años.

Pensar a largo plazo y no forzar la compra

La primera clave que destaca el experto es no sobrevalorar la capacidad de compra. El error más común es estirar más el brazo que la manga. Al precio de la vivienda hay que sumar impuestos, gastos notariales, registro y posibles reformas, un conjunto de costes que muchos compradores infravaloran y que puede desestabilizar la economía familiar.

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Además, Roselló insiste en la importancia de elegir una vivienda adaptada al estilo de vida de cada persona. No todas las prioridades son iguales, y eso debe reflejarse en la elección. “Si te gusta cocinar, necesitas una buena cocina; si disfrutas del ocio en casa, el salón es clave”, explica. Comprar pensando en modas o en lo que gusta a otros suele acabar en frustración y problemas.

Evitar errores legales y administrativos

Más allá de las preferencias personales, el experto subraya la necesidad de revisar a fondo la situación legal y técnica del inmueble. Contar con cédula de habitabilidad en vigor es imprescindible, ya que sin ella pueden surgir problemas graves tanto para vivir como para vender o alquilar en el futuro. Roselló también recomienda comprobar que el edificio haya superado la Inspección Técnica de Edificios (ITE) y que no existan derramas ocultas o pendientes. La realidad es que una compra mal documentada puede convertirse en una fuente constante de problemas.

De este modo, el experto insiste en que elegir la mejor vivienda no depende solo del precio o la urgencia, sino de una reflexión completa y realista. Pensar en el futuro, comprar con cabeza, adaptarse a las propias necesidades y revisar toda la documentación son pasos clave para evitar errores. Así pues, una buena decisión inmobiliaria empieza mucho antes de firmar ante notario.