Las cortinas pueden parecer un detalle puramente decorativo, pero también influyen directamente en el gasto energético de una vivienda. Los expertos en ahorro recuerdan que una casa mal aprovechada desde el punto de vista de la luz natural obliga a encender antes las lámparas, usar más iluminación artificial y depender más de la electricidad durante el día. Por eso unas cortinas demasiado gruesas, oscuras o mal colocadas pueden aumentar el consumo sin que apenas nos demos cuenta.
Y es que muchas viviendas tienen buena entrada de luz, pero no la aprovechan bien. Cortinas opacas durante todo el día, tejidos pesados o visillos demasiado cerrados pueden bloquear una parte importante de la claridad exterior. El resultado es que, aunque sea de día, la sala de estar, el dormitorio o la cocina parecen más oscuros y se acaba encendiendo la luz antes de tiempo.
La luz natural también ahorra dinero
La realidad es que no todas las cortinas son un problema. De hecho, bien elegidas pueden ayudar a regular la temperatura y proteger del sol en verano. El error está en usarlas sin criterio, manteniéndolas cerradas cuando no hace falta o escogiendo materiales que reducen demasiado la entrada de claridad.
De este modo, una vivienda puede acabar gastando más luz cada día simplemente porque no deja pasar suficiente iluminación natural. En casas pequeñas o con ventanas orientadas al norte, este efecto se nota todavía más. Si a media mañana ya necesitas encender lámparas, algo falla en la gestión de la luz. También influye el color. Las cortinas muy oscuras absorben más luz y hacen que la estancia parezca menos luminosa. En cambio, los tejidos claros y ligeros permiten mantener privacidad sin renunciar tanto a la claridad.
El truco está en combinar privacidad y claridad
Los expertos recomiendan usar cortinas translúcidas, estores ligeros o dobles cortinas para usar una capa fina para el día y otra más opaca para la noche. Así se puede aprovechar la luz natural sin perder intimidad. También conviene abrirlas por completo durante las horas de más claridad y evitar que muebles altos, plantas grandes o barras mal colocadas tapen parte de la ventana.
Así pues, las cortinas pueden hacer que gastes más luz si bloquean la claridad durante buena parte del día. No se trata de quitarlas todas, sino de elegirlas mejor y usarlas con más cabeza. Una tela más clara, una cortina más ligera o simplemente abrirlas a tiempo puede reducir el uso de iluminación artificial y hacer que la casa parezca más amplia, luminosa y eficiente.
