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Dejar la nevera casi vacía durante el verano puede parecer una buena idea, especialmente antes de irse de vacaciones o cuando se compra menos comida. Sin embargo, los expertos en ahorro energético advierten de que un frigorífico con muy pocos productos pierde el frío con mayor rapidez cada vez que se abre la puerta. El aparato deberá trabajar después para recuperar la temperatura interior.

El motivo está en la capacidad de los alimentos y las bebidas frías para conservar una temperatura baja. Cuando la nevera contiene una cantidad razonable de productos, estos actúan como una reserva de frío y ayudan a estabilizar el interior. En cambio, si prácticamente solo contiene aire, al abrir la puerta este sale y es sustituido rápidamente por el aire caliente de la cocina.

Por qué una nevera vacía pierde antes el frío

El aire tiene poca capacidad para almacenar energía térmica en comparación con los alimentos, las bebidas y los recipientes llenos. Por eso, en una nevera casi vacía, buena parte del frío acumulado desaparece al abrir la puerta. En verano, además, la diferencia entre la temperatura de la cocina y los cuatro o cinco grados del interior puede ser especialmente elevada.

Cómo organizar la nevera / Foto: Unsplash

Después de cada apertura, el compresor debe activarse para volver a enfriar el aire que ha entrado. El IDAE recuerda que mantener la puerta abierta durante demasiado tiempo desperdicia parte de la energía consumida por el frigorífico. Cuantas más aperturas se produzcan y menos masa fría haya dentro, más difícil será conservar una temperatura estable.

Tampoco conviene llenarla hasta bloquear el aire

La solución no consiste en abarrotar todos los estantes. El aire frío debe poder circular entre los productos para conservarlos correctamente. Una nevera excesivamente llena puede dificultar esa circulación, crear zonas con temperaturas desiguales y obligar al aparato a trabajar más. Lo recomendable es mantener una ocupación intermedia y no bloquear las salidas interiores de ventilación.

Cuando faltan alimentos, se pueden colocar botellas o recipientes con agua para aportar masa térmica, siempre sin saturar el espacio. También ayuda mantener el frigorífico alrededor de cuatro grados, no introducir comida caliente, revisar las juntas y abrir la puerta únicamente durante el tiempo necesario. Una nevera casi vacía no disparará por sí sola la factura, pero durante el verano perderá frío con más facilidad después de cada apertura. Mantenerla ordenada y razonablemente ocupada ayuda a estabilizar la temperatura y evita que el compresor tenga que recuperar continuamente todo el frío perdido.