Japón vuelve a situarse en el centro del debate sobre el futuro de las pensiones. Mientras en otros países la jubilación se asocia al retiro definitivo, en el país asiático la realidad es muy distinta. Los datos oficiales lo dejan claro, ya que una gran parte de los mayores sigue en activo incluso después de alcanzar la edad de jubilación.

Y es que no se trata de casos aislados. Según estudios del Ministerio de Asuntos Internos japonés, el empleo entre mayores de 65 años es uno de los más altos del mundo. En algunos tramos de edad, más de la mitad de las personas continúa trabajando.

Más del 50% sigue en activo entre los 65 y 69 años

Las cifras son contundentes. En 2022, el 25,2% de los japoneses de 65 años o más seguía trabajando. Pero el dato más relevante aparece al analizar por franjas de edad. Entre los 65 y 69 años, el 50,8% de las personas continúa en activo. Es decir, más de la mitad no se ha retirado completamente del mercado laboral. En el grupo de 70 a 74 años, la cifra sigue siendo elevada, con un 33,5%.

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Estos datos reflejan una tendencia clara, porque la jubilación en Japón no implica necesariamente dejar de trabajar. En muchos casos, se convierte en una etapa de transición hacia empleos más flexibles o con menor carga.

Los motivos: necesidad, demografía y leyes

La realidad es que hay varios factores que explican esta situación. El primero es económico. Muchos jubilados necesitan ingresos adicionales porque las pensiones no son suficientes para mantener su nivel de vida.

El segundo factor es demográfico. Japón tiene una de las poblaciones más envejecidas del mundo y sufre una falta de mano de obra constante. Esto obliga a las empresas a retener o reincorporar a trabajadores mayores.

El tercer elemento es legal. Las reformas recientes han reforzado la obligación de las empresas de ofrecer empleo hasta los 65 años, lo que facilita que muchos continúen en activo más allá de esa edad.

Este escenario plantea una cuestión de fondo sobre si otros países seguirán el mismo camino. El envejecimiento de la población y la presión sobre los sistemas de pensiones son retos globales. Así pues, Japón se ha convertido en un ejemplo adelantado de lo que podría ocurrir en otras economías. La jubilación ya no es necesariamente el final de la vida laboral, sino una etapa que cada vez más personas combinan con el trabajo.