Con la llegada del invierno, el uso de la calefacción se convierte en uno de los principales focos de consumo energético en los hogares. Las bajas temperaturas, la menor presencia de luz solar y el incremento del tiempo que pasamos dentro de casa hacen que el gasto en climatización se dispare. Ante esta situación, surge una pregunta recurrente entre los usuarios: ¿conviene más mantener la calefacción encendida todo el día a baja temperatura o apagarla cuando no estamos en casa?

La respuesta de los expertos es clara: lo más eficiente es apagar la calefacción cuando la vivienda queda vacía, incluso en ausencias breves. A pesar de que todavía circula la creencia de que es mejor mantener el sistema encendido para evitar “el esfuerzo” del arranque, los especialistas en eficiencia energética aseguran que esta idea no tiene base científica.

Más tiempo encendida, más gasto

Ingenieros y analistas energéticos coinciden en que los sistemas de calefacción, ya sean de gas, eléctricos o por bomba de calor, consumen más cuanto más tiempo están funcionando, independientemente de si trabajan a una temperatura constante o no. Por tanto, cuanto menos tiempo estén activos, menor será el gasto. Esta lógica se aplica incluso a salidas breves: si solo vas a bajar a hacer la compra, apagar la calefacción durante ese rato ya contribuye al ahorro.

Además, se recuerda que el uso de termostatos programables o inteligentes permite gestionar el encendido y apagado de forma automática, adaptándose a los horarios de cada hogar y garantizando confort sin derrochar energía. Dejar la calefacción funcionando en una casa vacía implica un consumo innecesario que se acumula día tras día.

Apagar aunque solo salgas un rato

Expertos como Jorge Morales, ingeniero industrial, insisten en que incluso ausencias de cinco minutos son motivo suficiente para apagar la calefacción. La idea de que volver a encenderla consume más energía es falsa y no se sostiene desde el punto de vista físico.

Esta recomendación también se extiende a periodos más largos. Si vas a estar fuera varias horas o todo un fin de semana, lo razonable es dejar el sistema completamente apagado y, si es posible, programar el encendido poco antes de volver. Así se evita el gasto continuo y se asegura una temperatura confortable al regresar.

El impacto en la factura: hasta un 20 % menos

De hecho, según estimaciones de organismos especializados en eficiencia energética, apagar la calefacción durante las ausencias puede suponer un ahorro anual de entre el 8% y el 15% en la factura energética, e incluso más si se acompaña de una reducción de uno o dos grados en la temperatura habitual. Este ahorro se ve multiplicado si se mantiene este hábito durante todo el invierno.

Mantener la calefacción encendida de forma continua no es más económico ni eficiente. La recomendación general de los expertos es apagarla siempre que no se necesite, tanto en salidas cortas como durante el fin de semana fuera, y aprovechar las ventajas de los termostatos para optimizar su uso. Apagar sigue siendo, a día de hoy, la mejor estrategia para ahorrar.