Hay decisiones que parecen una solución inmediata, pero que tienen consecuencias a largo plazo. La jubilación anticipada es una de ellas. Permite dejar de trabajar antes de la edad legal, sí, pero nunca es gratis. La realidad es que implica una reducción permanente de la pensión que puede ser considerable.

Y es que la Seguridad Social aplica penalizaciones desde el primer momento. No son ajustes temporales, son recortes que se mantienen durante toda la vida del pensionista. Por eso, antes de tomar esta decisión, conviene entender bien cómo funciona el sistema.

Dos formas de jubilarse antes de tiempo

De este modo, existen dos modalidades principales. La primera es la jubilación anticipada voluntaria, que permite adelantar la retirada hasta dos años. Para acceder, es necesario tener al menos 35 años cotizados y estar en situación de alta o asimilada. Esta opción conlleva penalizaciones permanentes que pueden situarse aproximadamente entre el 3% y el 21%, dependiendo de los meses que se adelante la jubilación y de los años cotizados. Por ejemplo, retirarse un año antes puede suponer perder alrededor de un 5% de la pensión.

Un jubilado en una cafetería. Jeff Sheldon / Unsplash

La segunda modalidad es la jubilación anticipada involuntaria, pensada para quienes pierden su empleo por causas ajenas, como despidos objetivos, ERE o reestructuraciones. En este caso, se puede adelantar la jubilación hasta cuatro años. A diferencia de lo que muchos creen, sus penalizaciones son menores que las de la voluntaria a igualdad de meses adelantados, pero como permite adelantar más tiempo, si se agota el máximo de 48 meses, la reducción puede llegar a rondar el 30% en los casos más extremos. Todo depende de los años cotizados y del tiempo de adelanto aplicado.

Cuánto dinero se pierde realmente

Adelantar seis meses puede implicar una reducción cercana al 4%. Si se adelanta un año, el recorte ronda el 5%. En el caso de dos años, puede situarse entre el 13% y el 21%. Lo importante es entender que estos porcentajes no son puntuales. Se aplican a todas las pagas futuras, lo que significa que afectan a toda la vida como pensionista.

No siempre es una mala opción. Puede ser útil si no se puede seguir trabajando o si la reducción es asumible. Pero en muchos casos, esperar unos meses puede evitar recortes importantes. Así pues, jubilarse antes es posible, pero tiene un coste claro. Y entender ese coste es clave para tomar una decisión que no penalice la pensión durante décadas.