El presidente de Junts y president en el exilio, Carles Puigdemont, ha aprovechado el impacto de la huelga educativa para cargar con dureza contra el Govern liderado por Salvador Illa. En un tuit en X, Puigdemont ha calificado la movilización del sector de la enseñanza de "éxito contundente" y ha advertido que el ejecutivo catalán afronta "otro problema" derivado del creciente descontento en la calle. Según el dirigente independentista, la polémica por la infiltración policial en centros educativos pone en evidencia una doble vara de medir. Puigdemont ha planteado qué habría pasado si esta actuación se hubiera producido bajo un gobierno de Junts per Catalunya, y ha criticado el silencio de los sindicatos y de los que considera "predicadores" mediáticos afines al tripartito formado por PSC, ERC y Comuns.
En su mensaje, Puigdemont ha ido más allá y ha acusado el Govern Illa de representar “el gobierno catalán más españolista de la historia”, asegurando que reproduce “el modelo policial español”. En este sentido, ha recordado que ya hace más de dos años que Junts advertía de esta dirección política, a pesar de reconocer que no consiguieron el apoyo electoral necesario para impedirla: “Esto es, en gran parte, responsabilidad nuestra”, ha admitido.
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) May 12, 2026
Puigdemont denuncia una deconstrucción de la nación
Puigdemont ha situado esta crítica dentro de un marco más amplio, en el que denuncia una “deconstrucción de la nación” que, según él, afecta a ámbitos clave como los medios públicos, la policía, la educación, la sanidad o la lengua. El líder juntaire sostiene que estos pilares han pasado de representar una Catalunya “próspera, moderna y democrática” a una visión “sumisa, españolizada y mediocre”. En esta línea, ha descrito una supuesta “estrategia de anestesia y amnesia” impulsada por el PSC, basada —según dice— en el uso de subvenciones y el control de los medios de comunicación para modelar la opinión pública. También ha criticado lo que considera un sistema de recompensas y castigos para garantizar la adhesión a esta línea política.
A pesar de este escenario, Puigdemont ha advertido que el malestar social crece y que acabará encontrando una vía de expresión: “La calle se calienta y se harta”, ha afirmado, apuntando que el conflicto va más allá del sector educativo. Finalmente, el líder de Junts ha reivindicado la existencia de una alternativa política que defiende una Catalunya “sin complejos”, con proyección internacional y basada en el progreso económico y social. En este punto, ha reiterado su planteamiento de fondo: que sin independencia, Catalunya está abocada a la decadencia. “Para la inmensa mayoría de los catalanes, la decadencia no es una opción”, ha concluido.