Diana Fernández, abogada especializada en derecho concursal, explica cómo funciona la Ley de la Segunda Oportunidad: “Si te acoges a la Ley de la Segunda Oportunidad, dejas de pagar todas las deudas”. Esta normativa permite a personas físicas y autónomos liberarse de las deudas acumuladas si cumplen con los requisitos legales y actúan de buena fe.

La ley está pensada para quienes se encuentran en una situación de insolvencia real, con deudas que no pueden afrontar con sus ingresos o patrimonio actual. La norma ofrece un mecanismo legal para cancelar las deudas, protegiendo al deudor frente a llamadas, reclamaciones insistentes o amenazas de los acreedores.

Cómo funciona la Ley de la Segunda Oportunidad

El procedimiento comienza con la presentación de una solicitud ante un juzgado de lo mercantil, acompañada de toda la documentación económica que acredite los ingresos, bienes y deudas del solicitante. La abogada señala que es fundamental demostrar que la persona actúa de buena fe, sin ocultar información o bienes.

Una vez admitida la solicitud, se negocia con los acreedores un acuerdo extrajudicial de pagos, que puede incluir quitas, aplazamientos o condonaciones parciales. Si no se alcanza un acuerdo, el juez puede declarar la exoneración total de las deudas, permitiendo al deudor empezar de cero sin obligaciones pendientes.

Qué implica acogerse a la norma

La exoneración de deudas incluye préstamos, tarjetas de crédito, facturas impagadas y otros compromisos financieros adquiridos por el deudor. Sin embargo, existen excepciones: ciertas deudas no se cancelan, como las derivadas de delitos, pensiones alimenticias o deudas con la Hacienda Pública y la Seguridad Social en algunos casos. Según Diana Fernández, la Ley de la Segunda Oportunidad es una herramienta eficaz para quienes buscan un respiro financiero y un nuevo comienzo. Permite que las personas puedan reorganizar su vida económica, recuperar estabilidad y evitar caer en situaciones de estrés financiero crónico.

Así pues, acogerse a esta normativa es un proceso legal que exige documentación y buena fe, pero ofrece la posibilidad real de cancelar todas las deudas y empezar de cero. La experiencia de muchos que han pasado por este procedimiento demuestra que es una vía efectiva para quienes necesitan liberarse de obligaciones imposibles de asumir.