Durante años, hacer la Declaración de la Renta ha sido visto como un trámite más, especialmente entre los pensionistas que creen que su situación no cambia demasiado con el tiempo. Sin embargo, cada vez más expertos fiscales advierten de un detalle importante que puede marcar la diferencia, ya que la edad influye directamente en el resultado de la declaración. Y en concreto, quienes han nacido antes de 1961 pueden encontrarse con devoluciones mucho mayores de lo esperado este mismo año.
Hacienda ofrece ventajas fiscales para mayores de 65 años
Las personas que ya han cumplido 65 años acceden automáticamente a una serie de beneficios fiscales que reducen la cantidad de impuestos a pagar. El más importante es el llamado mínimo por edad, que incrementa la parte de ingresos que no tributa ante el fisco español. Algo que siempre viene bien a nuestro bolsillo.
Y es que entre los 65 y los 74 años, Hacienda aplica un aumento de 1.150 euros en este mínimo. A partir de los 75 años, la cifra sube aún más, con un incremento adicional de 1.400 euros. Esto se traduce en una reducción directa de la base imponible y, en muchos casos, en una devolución mayor. Para entenderlo mejor, basta con ver cómo afecta al cálculo final. Al tributar menos por esos ingresos, el resultado suele inclinarse a favor del contribuyente.
No estar obligado no significa no declarar
La realidad es que muchos pensionistas no están obligados a presentar la Renta. Y es que, si solo perciben una pensión y no superan ciertos ingresos, pueden no tener que hacerlo. Sin embargo, aquí aparece una de las claves. Presentar la declaración de forma voluntaria puede ser beneficioso, ya que en muchos casos sale a devolver. Esto ocurre porque las retenciones aplicadas durante el año no siempre están bien ajustadas.
Esto suele pasar en casos con varios pagadores, como una pensión pública combinada con un plan privado, es habitual que Hacienda haya retenido más de lo necesario. Otro aspecto relevante son las deducciones específicas para mayores. Dependiendo de la comunidad autónoma, pueden aplicarse beneficios adicionales por edad, discapacidad, alquiler o vivienda habitual adquirida antes de 2013.
El mensaje de los expertos es que ya no se trata solo de cumplir con la obligación fiscal, sino de entender cuándo conviene presentar la declaración. Porque en muchos casos, especialmente a partir de los 65 años, hacerlo puede suponer recuperar una cantidad importante de dinero.
