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Un grupo de trabajadores y trabajadores se acerca a la jubilación con un riesgo enorme de quedarse fuera de una pensión contributiva. Se trata de las empleadas del hogar y de cuidados mayores de 55 años, un colectivo que durante décadas ha sostenido la vida de muchas familias, pero que llega al final de su etapa laboral con carreras de cotización incompletas, salarios bajos y derechos reconocidos demasiado tarde.

Y es que el informe Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados, elaborado por Oxfam Intermón, alerta de una realidad muy dura, ya que el 54,1% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años quedará fuera de una pensión contributiva. Es decir, más de la mitad no cumpliría los requisitos suficientes para acceder a una jubilación contributiva pese a haber trabajado durante años.

Décadas de trabajo sin suficiente protección

La realidad es que este colectivo ha sufrido históricamente una gran precariedad. Muchas trabajadoras han pasado años con empleos informales, jornadas parciales, salarios bajos o cotizaciones insuficientes. Eso provoca que, al llegar a la edad de jubilación, no siempre acumulen los años necesarios para cobrar una pensión contributiva.

anciano abuelo cuidadora

Según el informe, hay más de 158.000 trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años que se acercan a la jubilación sin garantías de una pensión suficiente. Solo el 45,9% accedería a una pensión contributiva, mientras que el resto quedaría en una situación mucho más vulnerable. Además, el ingreso medio mensual del colectivo se sitúa en torno a los 940 euros, una cifra que ya muestra la dificultad de ahorrar o complementar la futura pensión.

Una vejez marcada por la precariedad

El problema no afecta solo al presente laboral, sino también al futuro. Si una persona ha trabajado toda la vida cuidando hogares, niños, mayores o personas dependientes, pero no ha cotizado lo suficiente, puede llegar a la vejez sin una protección adecuada. Por eso las organizaciones sociales reclaman medidas que corrijan esta desigualdad acumulada. No se trata solo de reconocer derechos hacia adelante, sino de atender a quienes ya han pasado décadas en un sistema que no las protegió como debía.

Así pues, el dato es claro y preocupante, porque más de la mitad de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años podría quedarse sin pensión contributiva. Un problema que demuestra que cuidar toda una vida no siempre garantiza una jubilación digna.