Llegar a fin de mes se ha convertido en un reto para muchos pensionistas, especialmente para quienes viven de alquiler. En este contexto, una ayuda poco conocida está ganando protagonismo, como lo es el complemento de alquiler vinculado a la Seguridad Social. Se trata de una prestación pensada para aliviar el coste de la vivienda entre los jubilados que cuentan con menos recursos.

Y es que, aunque su cuantía no es elevada, puede marcar una diferencia para quienes dependen de ingresos muy ajustados. La realidad es que cada vez más beneficiarios potenciales están descubriendo esta ayuda y solicitándola para reducir la presión económica sobre la vida del jubilado en cuestión.

Quién puede solicitar esta ayuda

No todos los jubilados tienen acceso. Este complemento está dirigido exclusivamente a quienes perciben una pensión no contributiva, ya sea de jubilación o invalidez. Es decir, personas con bajos ingresos que no han cotizado lo suficiente para acceder a una pensión ordinaria.

Un jubilado en un parque. Foto Anthony Fomin Unsplash

Además, deben cumplir una serie de requisitos. El principal es residir en una vivienda alquilada y ser titular del contrato, que debe tener al menos un año de duración. También es obligatorio haber vivido en esa vivienda durante, como mínimo, los 180 días anteriores a la solicitud. A esto se suman otras condiciones importantes: no disponer de una vivienda en propiedad y no tener relación familiar directa con el arrendador. La normativa busca evitar situaciones de fraude o uso indebido de la ayuda.

Cuánto se cobra y cómo pedirla

La cuantía está fijada en 525 euros anuales, lo que equivale a unos 43,75 euros al mes. Es una cantidad cerrada que no varía en función del precio del alquiler ni de la zona en la que se resida. Aunque pueda parecer modesta, para muchos pensionistas supone un apoyo clave para mantener su vivienda. La ayuda se puede solicitar cada año a lo largo de los 365 días al completo, para el ejercicio en curso en el que se pide.

La gestión corresponde a las comunidades autónomas o, en determinados territorios, a organismos como el IMSERSO. Son estas entidades las encargadas de tramitar y resolver las solicitudes. Así pues, este complemento se consolida como una herramienta útil para los jubilados con menos recursos, en un momento en el que el coste de la vivienda sigue siendo uno de los principales problemas económicos.