Barcelona está apostando por soluciones de climatización sostenible que reducen las emisiones y la dependencia de sistemas tradicionales de aire acondicionado. Una de ellas, destacada en el vídeo de Jordi Martix, consiste en utilizar frío residual y energía térmica para enfriar edificios de forma colectiva, aprovechando recursos que normalmente se desperdiciarían. Este método, parte de la red urbana de climatización sostenible Districlima, incorpora tecnologías innovadoras como el uso de agua de mar y sistemas subterráneos vinculados a la recuperación de energía térmica, lo que incluye la creación y almacenamiento de hielo para refrigeración eficiente sin combustibles fósiles.

Cómo funciona la refrigeración sostenible desde el subsuelo

La idea central detrás de este método es capturar “frío” que de otro modo se perdería y distribuirlo a edificios conectados en la ciudad. En Barcelona se aprovecha, por ejemplo, el proceso de regasificación de gas natural licuado (LNG) en el puerto: el LNG se mantiene en estado líquido a temperaturas extremadamente bajas (alrededor de −160 °C), y cuando se regasifica se libera gran cantidad de energía térmica residual. En vez de desechar esa energía fría, se recupera y se introduce en una red urbana de frío, que puede alcanzar temperaturas alrededor de −20 °C para uso de climatización.

Este sistema permite que edificios públicos y privados utilicen esa energía para enfriar sus espacios interiores sin depender de unidades individuales de aire acondicionado, que suelen consumir más energía y generar más emisiones. Barcelona ha integrado este tipo de infraestructura como parte de su estrategia de transición energética y lucha contra el cambio climático.

port olimpic barcelona europa press
Port olímpic Barcelona Europa Press

El “hielo” o almacenamiento térmico subterráneo funciona como un almacenamiento de energía fría: se produce cuando la demanda de electricidad es menor (por ejemplo, durante la noche), y luego se utiliza durante el día para climatizar sin necesidad de producir frío añadido. Estos sistemas subterráneos maximizan el uso de temperaturas más bajas del terreno o del agua, lo que reduce significativamente el consumo energético tradicional.

Ventajas de enfriar desde el subsuelo

Las ventajas de este enfoque son múltiples:

Eficiencia energética mejorada: Al aprovechar el frío residual de procesos industriales y fuentes naturales (líquido de regasificación, agua de mar) se reduce la necesidad de energía eléctrica para aire acondicionado convencional.

Reducción de emisiones: Barcelona estima que esta red puede evitar miles de toneladas de CO₂ cada año, contribuyendo a sus objetivos de reducción de emisiones y mitigación del cambio climático.

Menor impacto urbano: Al centralizar el frío y distribuirlo, se reducen las instalaciones individuales de aire acondicionado en fachadas y azoteas, lo que también minimiza ruido y consumo en el entorno urbano.

Seguridad energética y resiliencia: Las redes de climatización urbana diversifican las fuentes energéticas de la ciudad y la hacen menos dependiente de combustibles fósiles volátiles.

Edificios conectados en Barcelona

La red Districlima, ya operativa desde hace años, suministra energía térmica (tanto frío como calor) a cerca de 200 edificios repartidos por zonas del sur de Barcelona y parte de L’Hospitalet de Llobregat. Entre ellos se encuentran centros de convenciones como Fira de Barcelona, oficinas del Gobierno de Cataluña, hoteles, centros comerciales, instalaciones públicas y edificios residenciales.

@jordimartix

Quizá el frío que refresca tu oficina se produce en una central 
Nos fuimos con #ENGIE a la planta de calor y frío Tànger en Barcelona para descubrir cómo se genera frío para climatizar edificios de forma eficiente, sostenible y a gran escala. #DistrictCooling #DistrictHeating #ClimatizaciónEficiente #Publi

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Además, con la construcción de una nueva central subterránea en el Poblenou Park (zona Bogatell), la capacidad de la red aumentará y permitirá conectar más edificios a esta tecnología en los próximos años, ampliando significativamente la superficie climatizada con fuentes sostenibles.

En resumen, Barcelona está liderando un enfoque innovador que transforma el subsuelo y las energías residuales en una solución climática real, contribuyendo a una ciudad más eficiente, sostenible y menos dependiente de sistemas de refrigeración convencionales.