Los ayuntamientos permiten convertir un almacén viejo en una vivienda nueva siempre que se cumplan una serie de requisitos técnicos y urbanísticos. Para que el cambio de uso sea legal, el inmueble debe disponer de luz natural, ventilación, altura mínima, aislamiento y un proyecto aprobado por el Ayuntamiento. Si supera todos los controles, la nueva vivienda obtendría la cédula de habitabilidad y pasaría a ser completamente legal para ser considerado una vivienda.

Este tipo de operaciones inmobiliarias se ha vuelto cada vez más frecuente, especialmente en entornos urbanos donde el precio de la vivienda es elevado y muchos compradores buscan alternativas más asequibles. Sin embargo, no se trata de un procedimiento automático ni garantizado en todos los casos. La clave jurídica es que el cambio de uso siempre está condicionado al cumplimiento de la normativa vigente en materia urbanística.

Un permiso que depende del Ayuntamiento

Para transformar legalmente un almacén en vivienda, el propietario debe seguir un procedimiento administrativo completo y complejo. El primer paso es contar con un proyecto técnico redactado por un arquitecto, en el que se acredite que el inmueble puede adaptarse a las condiciones de habitabilidad exigidas. Posteriormente, deben solicitarse la licencia de obras y la licencia de cambio de uso.

Imagen de archivo de una vivienda | Freepik

Una vez ejecutadas las obras, es imprescindible obtener el certificado final de obra y la cédula de habitabilidad o documento equivalente según la comunidad autónoma. Sin estos trámites, la vivienda no tendrá reconocimiento legal, lo que impediría venderla, alquilarla o inscribirla correctamente en el Registro de la Propiedad, tal y como marca la normativa legal.

Requisitos técnicos que marcan la viabilidad de la obra

Los ayuntamientos exigen que la futura vivienda cumpla parámetros mínimos de calidad y seguridad. Entre los más habituales se encuentran la altura libre mínima en estancias principales, la existencia de ventilación e iluminación natural suficiente, un acceso independiente y seguro, así como el cumplimiento de las normas actuales de aislamiento térmico y acústico. Además, el inmueble debe poder albergar instalaciones completas de electricidad, agua, saneamiento, ventilación y evacuación de humos. No basta con que el almacén sea amplio o esté bien ubicado; debe poder reconvertirse en un espacio habitable conforme a los estándares modernos, de modo que el hecho de que tenga cuatro paredes y una puerta no basta.

No todos los inmuebles superan este filtro. Existen limitaciones urbanísticas como zonas donde no se permite el uso residencial, locales interiores sin luz natural, sótanos, edificios protegidos o parcelas con edificabilidad agotada.

Cuando el cambio de uso es aprobado y se obtiene la cédula de habitabilidad, la nueva vivienda adquiere plena validez legal. Así pues, desde ese momento, tiene los mismos derechos y garantías que cualquier otra propiedad residencial, sin restricciones derivadas de su uso anterior.