La situación de retroceso en el uso social del catalán que detectan las encuestas se ve agravada por episodios frecuentes de catalanofobia lingüística flagrante. El último caso denunciado sucedió el pasado lunes en un local de una cadena de comida ecuatoriana en la calle Balmes de Barcelona, donde uno de los camareros exigió a un cliente que hablara en español, con un tono de desprecio, mientras conversaba con una camarera. Entidades como la Plataforma per la Llengua invitan a mantener el catalán en las conversaciones habituales aunque la respuesta que se obtenga sea en castellano.
LA ENCUESTA
¿Se debe mantener el catalán si te responden en castellano?