El restaurador Alex Duo ha generado debate con una afirmación que ha sorprendido a muchos en el sector de la restauración: “Las reclamaciones falsas en Uber no están arruinando mi negocio. Esta frase sirve como punto de partida para analizar como plataformas como Uber (y su servicio de reparto Uber Eats) o Cabify han cambiado el panorama del transporte y la entrega de comida, las polémicas que han generado y cómo ciertos problemas —como las reclamaciones de clientes— afectan a los negocios asociados.

Aunque no es posible acceder directamente al vídeo de TikTok que enlazas, el mensaje de Alex Duo encaja con las experiencias de numerosos restauradores que colaboran con plataformas de delivery y transporte y que han visto cómo las quejas o reclamos injustificados pueden influir en su reputación y beneficios, pero no siempre con el impacto ruin que muchos temen.

@emprendevivo

A veces, cuando un cliente marca en Uber que “falta un producto”, aunque no sea verdad, Uber le devuelve el dinero automáticamente. Lo que mucha gente no sabe es que ese dinero no lo paga Uber. 👉 Lo pagamos las hamburgueserías. Eso significa que: • Hemos comprado el producto • Hemos pagado al equipo • Hemos encendido la cocina • Hemos preparado el pedido con cuidado Y aun así, ese pedido nos cuesta dinero. No es que no ganemos. No es que ganemos poco. 👉 Es que perdemos dinero. Y no le estás haciendo daño a una gran multinacional. Le estás haciendo daño a pequeños negocios, a proyectos locales, a gente que se levanta cada día a las 6 de la mañana para intentar vivir un poco mejor de su trabajo. Solo pedimos una cosa: 🧠 conciencia ❤️ honestidad 🙏 un poco de cabeza Porque detrás de cada pedido hay personas, no algoritmos. Gracias por escuchar y por apoyar lo local. 💛🍔

♬ sonido original - Alex Duo

El auge de Uber y Cabify: competencia y polémica

En la última década, servicios como Uber y Cabify han transformado la forma en la que nos movemos y consumimos servicios. Inicialmente centrados en el transporte de personas, estos gigantes tecnológicos ampliaron su oferta con plataformas de reparto como Uber Eats, entregas a domicilio y opciones que compiten directamente con taxis tradicionales y servicios de reparto clásicos.

Su llegada generó una polémica intensa: los taxistas denunciaron competencia “desleal”, argumentando que estas plataformas operaban con menos regulaciones, menores costes y condiciones distintas a las licencias tradicionales de taxi. En muchos países y ciudades, esto desencadenó manifestaciones, demandas legales y debates sobre cómo regular el transporte privado y los servicios de reparto en la economía digital.

A pesar de ello, tanto Uber como Cabify se consolidaron en distintas ciudades del mundo, ofreciendo a usuarios opciones más flexibles y a conductores y restaurantes una forma alternativa de obtener clientes.

Cómo funciona el negocio de Uber y Uber Eats

El modelo de negocio de Uber (y su extensión Uber Eats) se basa en conectar oferta y demanda a través de una plataforma digital. Para el transporte de personas, la aplicación vincula conductores con pasajeros, y para el reparto de comida, restaurantes con repartidores y clientes.

  • Restaurantes se registran en la plataforma, aceptan pedidos y pagan una comisión por cada venta.

  • Repartidores independientes recogen los pedidos y los entregan a cambio de una tarifa.

  • Los clientes pagan a través de la app, eligiendo entre diversas opciones y tiempos de entrega.

La plataforma obtiene ingresos principalmente a través de comisiones aplicadas tanto a restaurantes como a repartidores, además de tarifas adicionales para los usuarios.

Un rider de Uber eats. EP
Un rider de Uber eats. EP

¿Por qué las reclamaciones afectan a los restauradores?

Una parte sensible del negocio son las reclamaciones de los clientes: si un pedido llega tarde, con errores o en malas condiciones, el cliente puede pedir un reembolso o compensación dentro de la app. Según algunos restaurantes, esto ha llevado a lo que consideran “reclamaciones falsas o injustificadas”, donde los clientes piden devoluciones o descuentos sin que exista un problema real.

Estas reclamaciones, aunque no están “arruinando” los negocios como sostiene Alex Duo, sí pueden impactar en:

  • La reputación en la plataforma, que influye en las búsquedas y visibilidad.

  • Costes adicionales, ya que el restaurante pierde ingresos por pedidos que ya ha preparado.

  • Relaciones con la plataforma, que puede aplicar sanciones o aumentar comisiones si las reclamaciones aumentan.

No obstante, muchos restauradores comparten la posición de Alex Duo: el problema existe, pero no es el factor determinante en la viabilidad del negocio. El mayor desafío suele ser equilibrar la calidad del servicio, la logística interna y la relación con la plataforma, más que las reclamaciones individuales.

En definitiva, el debate sobre Uber, las reclamaciones y su impacto en los restaurantes es complejo. No se trata solo de cifras, sino de cómo las plataformas digitales reconfiguran mercados, expectativas del cliente y formas de trabajar tradicionales en la restauración y el transporte.