El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes en la sociedad actual. Dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos constantes o la sensación de no haber descansado, aunque se hayan pasado horas en la cama, son algunos de sus síntomas más habituales. Según los expertos, entre un 20 % y un 30 % de la población adulta sufre insomnio de forma ocasional, mientras que alrededor de un 10 % lo padece de manera crónica, con un impacto directo en su salud física y mental.

La psicóloga Alba explica que, en muchos casos, el problema no está en el cuerpo, sino en la mente: “Cuando no puedes dormir, la cabeza empieza a llenarse de pensamientos, preocupaciones y listas mentales interminables”. Por eso, una de las estrategias que recomienda a sus pacientes es escribir cuando el sueño no llega.

El insomnio: causas y consecuencias

El insomnio puede tener múltiples causas. Entre las más comunes se encuentran el estrés laboral, la ansiedad, los problemas familiares, el uso excesivo de pantallas antes de dormir, horarios irregulares o una mala higiene del sueño. También puede estar relacionado con trastornos emocionales como la depresión o con el consumo de sustancias estimulantes como la cafeína o la nicotina.

Insomnio

Las consecuencias van mucho más allá del cansancio. Dormir mal de forma continuada afecta a la concentración, la memoria y el estado de ánimo, incrementa la irritabilidad y reduce el rendimiento laboral o académico. A largo plazo, el insomnio crónico se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, problemas inmunológicos y trastornos de salud mental.

Por ello, los especialistas insisten en la importancia de abordar el insomnio de forma integral, combinando cambios de hábitos, técnicas psicológicas y, solo en casos necesarios, tratamiento farmacológico.

Escribir para dormir mejor

La recomendación de Alba de escribir cuando no puedes dormir se basa en una idea sencilla: sacar los pensamientos de la cabeza y ponerlos en papel. “Muchas personas se acuestan y, en silencio, su mente se acelera. Escribir permite vaciar ese ruido mental”, explica la psicóloga.

No se trata de escribir bien ni de crear textos elaborados. Basta con anotar preocupaciones, pendientes del día siguiente, miedos o cualquier pensamiento repetitivo. Este gesto tiene varios efectos positivos: reduce la rumiación mental, genera sensación de control y ayuda al cerebro a entender que ya no necesita seguir alerta.

Insomnio

Además, la escritura actúa como una señal de cierre del día. Al plasmar lo que inquieta, el cuerpo puede entrar más fácilmente en un estado de relajación. Estudios en psicología del sueño muestran que quienes practican esta técnica de forma habitual tardan menos en dormirse y experimentan un descanso más profundo.

En definitiva, frente a un problema tan extendido como el insomnio, la propuesta de Alba recuerda que soluciones simples y accesibles, como escribir antes o durante la noche, pueden marcar una gran diferencia. A veces, para dormir mejor, no hace falta luchar contra el sueño, sino aprender a calmar la mente.